Los Cetáceos le Ganan a la Armada Estadounidense

delfines-salvajes.jpgSe hizo justicia por primera vez, los cetáceos le ganan a la armada estadounidense, para mermar el uso de tecnología sonar en unas maniobras militares. La juez federal Florence-Marie Cooper dictó, el pasado 3 de enero, una sentencia que quedará en la historia.

En las maniobras militares que están programadas para dentro de un año, no podrán utilizar los norteamericanos el sonar tipo MFA (Mid-Frequency-Active Sonar) en una franja costera de más de 22 kilómetros en California, considerada un santuario de cetáceos.

La juez se baso en los resultados de los estudios realizados por lo científicos Robin Baird, del Cascadia Research Collective, en Washington, en donde se demuestra las consecuencias de utilizar aparatos cazasubmarinos.

El sistema de detección de sumergibles utiliza embarcaciones en las que se coloca un emisor-receptor de ondas de alta intensidad y baja frecuencia, capaces de detectar un objeto a más de 100 kilómetros de distancia.

Las ballenas, en este radio, ya detectan las ondas, por lo que pueden huir rápidamente del lugar o, en el peor de los casos, perder el control y varar en las playas tras sufrir graves daños, como hemorragias internas o accidentes de descompresión.

La sentencia judicial tiene tras de sí una larga historia de varamientos y muertes poco explicables relacionadas con maniobras militares. Ya en 1998, un artículo publicado en la revista Nature por el investigador Alexander Frantzis daba como principal motivo del varamiento de 14 ballenas en playas griegas las maniobras de la OTAN con tecnología similar, el LFAS (Low Frequency Active Sonar).

“Me costó el puesto de trabajo en mi universidad”, comenta Frantzis. Demasiada coincidencia: no podía ser que una especie como el zifio, que apenas sufre varamientos, se encontrase desperdigado por las playas justo después de unas maniobras militares. “Las ballenas, cuando varan por desorientación u otras causas, lo suelen hacer todas en un mismo punto”, comenta. “Pero, en las playas de Kyparissiakos, las ballenas se encontraban alejadas unas de otras, como salidas de puntos muy distintos”, asegura el profesor.

Tras un largo recorrido, la ciencia ha demostrado las posibles causas que provocan los varamientos y muerte de estos mamíferos marinos a través de rigurosos estudios, en una carrera contra el reloj acelerada durante esta última década. Y lo más curioso es la causa que los provoca: según la hipótesis científica más plausible, los animales -delfines, calderones, zifios- identificarían las señales de baja frecuencia de los cazasubmarinos con los infrasonidos emitidos por las orcas, las ballenas asesinas.