“Me dicen asesino, pero yo soy un artista que aporta belleza al mundo”
Francisco Pineda de México describe su trabajo de la siguiente manes: “Me dicen asesino, pero yo soy un artista que aporta belleza al mundo”. Pero esta persona es una contrabandista de pieles y animales exóticos entre Oaxaca (sur de México) y Estados Unidos.
Lamentablemente está persona tiene muchos clientes que acuden a su taller escondido en la región selvática del Istmo de Oaxaca, lo mismo por la piel de una boa que por la tersura de un tapir, un animal declarado en peligro de extinción y que en manos de Pineda alcanza un precio de 1,600 dólares.
Graduado de la licenciatura en educación y ex convicto por intento de asesinato, este “profesor”, como solían llamarlo sus estudiantes, se autonombra escultor y afirma que su profesión, lejos de ser un peligro para la naturaleza, es un “arte”, pues preserva la piel y los animales para el deleite de las futuras generaciones y de sus clientes.
Este hombre declara: “En esta vida nada es blanco o negro. No se puede criticar a una persona porque ame las pieles, es parte de nuestra naturaleza humana… y mi labor es darle placer a la humanidad. Para hacer lo que yo hago, hay que convertirse en un experto en la anatomía de los animales, y yo lo soy, sólo así pude lograr ser el mejor”.
El tráfico de animales exóticos y sus pieles son una industria ilegal con ganancias anuales de 25.000 millones de dólares.
Según, Añejandra Alvarado, portavoz de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, son beneficios equivalentes a los obtenidos por la venta de armas de México.
En México existen 1.336 animales en Peligro de Extinción debido a la caza permanente de cuyos animales.
Este hombre no se considera un asesino se defiende con las siguientes palabras: “Recibo sólo clientes recomendados y trato de mantener mi negocio lo más íntimo posible. Las autoridades no me pueden acusar de nada, no tienen pruebas de que yo mato a los animales, a mí los cazadores me traen sus animales y yo se los compro. No sé por qué se empeñan en llamarme asesino”.
Por suerte la supuesta “fama” de este hombre atrajo la atención de los ambientalistas y ahora no es ningún secreto su centro de operación.
Si bien las autoridades ambientales han intensificado la persecución de los traficantes de fauna silvestre, no se puede lograr su supervivencia debido a que los países no cuentan con la infraestructura suficiente para cuidarlos.
“La mayoría de estos animalitos llegan en tan malas condiciones, que mueren, y es casi nada lo que podemos hacer por ellos. Estos traficantes son asesinos y deben vivir tras las rejas”, opinó Aarón Reyes, de la Dirección del Sureste para el Control de Animales (SEAACA), en el condado de Los Ángeles.
Nosotros que creemos y defendemos los derechos de los animales nos sentimos obligados a dar a conocer esta información debido al daño que está ocasionando este señor con su supuesta “Arte” y pedir a los defensores de los animales que traten de hacer algo para que esta situación se termine.



TU PUTA MADRE CABRON SI ME DEJAN UNA AMETRALLADORA SE COSO PRIMERO POR LOS HUEVOS QUE NO TIENES
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