Ocho Tipos de Incendiarios según Greenpeace

Este verano volvemos a padecer en España atroces incendios forestales con daños graves en forma de víctimas personales, poblaciones, cultivos, campos, montes, bosques, árboles, plantas y fauna devastados y calcinados. Perjuicios que tardan muchísimos años en repararse.
Las campañas de administraciones públicas y entidades sensibilizadas con el medio ambiente inciden año tras año en recordarnos que hay que extremar las precauciones para evitar esos fuegos, más aún cuando las circunstancias climáticas con altas temperaturas y terrenos secos incrementan considerablemente el riesgo de incendio.
Greenpeace ha dibujado el retrato robot de los ocho principales perfiles de los incendiarios o causantes de los incendios y lo divulgará en miles de carteles que difundirá por toda España. En su informe “El perfil del incendiario”, publicado en agosto de 2007, calcula que representan al 60% de los incendiarios identificados, a ellos se deben tres de cada cuatro incendios con causa conocida y queman al año el 70% de la superficie calcinada. Conviene distinguir entre incendiario en general y pirómano puesto que éste se trata como veremos de una persona trastornada que disfruta con el fuego siendo pocas veces causante de los incendios forestales.

Señala Greenpeace como principal causante de los incendios al agricultor irresponsable, que quema imprudentemente rastrojos en lugares de riesgo y momentos inapropiados y el ganadero inconsciente, que persigue regenerar pastos. Ambos, según la ONG, son responsables de más de la mitad de la superficie quemada. Ambas actividades eran habituales en los pueblos hace años pero actualmente están terminantemente prohibidas por la legislación.
Greenpeace sitúa en tercer lugar al mal cazador, que origina los fuegos para favorecer especies como el la perdiz, el conejo y la codorniz, que necesitan espacios abiertos. También le sirven para facilitar el tránsito de las presas y protestar contra los cotos de caza y limitaciones a su actividad.
La siguiente de las caras, ordenadas por porcentajes de fuegos y superficie quemada, responde al imprudente, personaje que aún hace hogueras, barbacoas y tira colillas encendidas, muchas desde el coche en arcenes resecos. Ciertamente todo el mundo sabe que son conductas peligrosas y sin embargo se siguen produciendo absurdos incendios por esta causa.
El pirómano sería el siguiente incendiario, persona trastornada que disfruta prendiendo fuego, aunque no busque hacer daño a propósito. Su situación en quinto lugar del ranking obedece a que, en contra de lo que se cree, apenas causan un 7% de incendios.
El asocial conflictivo origina el 3% de los fuegos. Se trata de una persona altamente conflictiva, con problemas de integración social y, a veces, de drogodependencia.
La galería de arquetipos se completa con el interesado, ciudadanos aparentemente honestos que persiguen aprovecharse de los efectos de los incendios forestales por motivos como una venganza, un puesto fijo de trabajo o una recalificación de terrenos y el señor importante, personas con cargos funcionariales o políticos que adopta decisiones equivocadas o que es indiferente a las estrategias de conservación de bosques.
Grenpeace también denunció la impunidad de estos responsables de la quema de bosques que suelen quedar sin castigo: desde el 2000 sólo se ha detenido al 1% de los responsables y apenas el 20% de los arrestados acaban sentados ante el juez. El resto no llegan a los tribunales por falta de pruebas.


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