El Amo de los Canteros de Charcas
Nacho.
El saltarín rebelde y juguetón.
¿Cuántos soretes tuyos junté ? ¿Cuántos dejé ante la reprobadora mirada de los siempre virtuosos sin mácula ?
¿Y aquél vecino, que sacaba a pasear a su perrito salchicha y que tampoco laburaba?
Estaba “fuera del sistema, según la nueva modalidad que se usa ahora en Estados Unidos y Europa, no tener tarjeta de crédito, ni pagar impuestos ni tener nada de lo que te hace pertencer “, salvo un buen vaso de Johnny Walker en la wiskería de la esquina de Guise.
Hoy ya no está la wiskería. Pusieron una cafetería, y los borrachos salieron disparados hacia los cuatro puntos cardinales.
Ni está el vecino. Si lo ves saludalo. Me enteré por su mujer que él también dejó imprevistamente el barrio de Palermo
Como vos, que te fuiste una mañana, sin avisar. Alcanzaste a llegar a casa para dar el último suspiro. Justo cuando volvías de tu paseo por los Canteros de Charcas.
Ya no son lo que eran.
Los estan remodelando, con rejas nuevas y altas, que ya no permiten a los Weimaraners como fuiste vos saltar de cantero en cantero con gracia, desde Coronel Díaz hata Salguero, regandolo todo con tu poderosa orina.



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