Una historia de gatos
Sevi y Siam, dos hermanitos de la calle
Estos son mis 2 gatos, Siam y Sevi, aunque yo los llamo Gvaga y miniG, el mayor Siam fue un gato de la calle que unos salvajes le rompieron una pata de una patada, menos mal que eso no lo vi porque sino Siam no hubiera sido el único con una “pata rota”.
El pobrecito tuvo una infancia muy difícil, criado en la calle era el más mimoso de la camada, y esa era su perdición, porque el ser humano puede ser divino y puede ser satánico, y si no se le hubiera sacado de las calles, muy probablemente ahora estaría muerto, de hecho tuvo que ser operado de la pata para poder salvar su vida, gracias a ese energúmeno de Cromagnon que le dio la patada.
El pobre está algo traumatizado, no es de extrañar, y tiene sus prontos asustadizos, aunque es muy cariñoso a su manera, le gusta que le hagan mimos pero cuando donde y cuando a él le da la gana. Le gusta la compañía humana pero a distancia, como se dice que corra el aire, aunque cuando estamos viendo la televisión muchas veces pueden más las ganas de mimos que el miedo, y se viene a tumbar con nosotros para que le acariciemos.
Tras la operación para no quedar cojo (Cortesía de Libia, Defensa Felina)
Habla mucho puesto que sin maullar, hace gruñiditos para indicar su uestado de animo, cuando está triste, cuando quiere comida, cuando quiere mimos o simplemente, cuando está “torito” y sale corriendo por el pasillo perdiendo las patas. El mote de Gvaga le viene de que se pasa el día tirado en el sofá con nosotros, así que un día se me ocurrió decir “este gato es un vago”, y de ahí lo de G vaga… de gato vago… Ahora tiene 2 añitos y el tío es el gato más feliz del mundo junto a Sevi.
Sevi es un gato que cuando llegó a casa tenía 6 mesecillos (de ahí su mote de miniG porque cuando llegó era un gatito tamaño mini), es muy cariñoso y no tiene ningún miedo al ser humano. Es el típico gato que se te sube a la mesa para ver que estas comiendo, o se te echa encima de la pierna a dormir.
Sevi y Siam siempre están juntos, sobre todo a la hora de la vaguería
También es un gatito adoptado, lo que pasa es que a diferencia de Siam, Sevi no está traumatizado, le recogieron de la calle en un garaje, pero se ve que desde pequeño, los pocos meses que ha vivido en la calle ha sido con gente cercana que le daban de comer, y no ha pasado las calamidades del pobre Siam. Es muy juguetón y le gusta correr junto a su hermanito Siam… Los 2 montan un “San Fermín” en casa particular corriendo los 2 como toritos por el pasillo de un lado para otro, antes de caer rendidos en el sofá, empezar a lavarse juntos, y quedarse dormiditos uno al lado del otro.
Estoy contento, porque tengo 2 gatos felices gracias a que gente como mi mujer se dedica a adoptar gatos en vez de comprarlos, porque un gato de la calle valora mucho más los “lujos” de un hogar, y aprecian mucho el mimo y el cariño de la gente, por eso os animo a todos que, si estáis pensando en adquirir un animal, las asociaciones de animales tienen muchos en adopción, y tendrás la doble satisfacción de tener un animal cariñoso, y a la vez, haberle salvado de una muerte segura que es el vivir en la calle.
Pericogonoperro


Escriba un comentario