La de las gafas rosas.
¡Saludos!
Estos días han sido muy calmados en cuanto a WoW, pasé gran parte del fin de semana fuera y por ciertos compromisos y causas ni el domingo ni ayer pude asistir a raid.
No quiero que ésta entrada parezca una entrada a un diario de candado, pero si bien es cierto que paso por un estado de ánimo cuanto menos extraño, y me gustaría desahogarme un poco en este espacio, con la gente que sigue lo que escribo y que tal vez me entienda, o cuanto menos, me quiera “escuchar” leyendo la entrada. Supongo que después de un año escribiendo sobre WoW no importará que hablemos por una vez de la Lunne de carne y hueso, morena y con gafas de color rosa.
Ciertamente, ando algo perdida en general. Con la cabeza perdida, más bien.
El WoW me encanta, me entusiasma, pero bien cierto es que cuando llevas un tiempo, te replanteas tu método de juego, las horas que dedicas y cómo se las dedicas. A mí me ha llegado una época en la que sé que quiero jugar al WoW, sobre todo por las personas con las que ahora juego, pero a la vez me apetece alejarme y descargarme de él durante ratos del día en los que antes jugaba.
Ahora llega la segunda parte, una confesión, me compré el Aion -y Sak me siguió-. Desde un principio dije que quería probarlo, y aunque al principio no me atraía fui leyendo cosas y cosas hasta que al final decidí que quería probarlo. Y ciertamente me gusta, me entretiene y me despeja de nuestro bienamado WoW.
Pero no me llena.
Ojo, no es que intente llenar mi vida con juegos online, si no que ando a la caza de algo que me enamore. Algo que me atrape y me ilusione, y si no son MMORPG’s incluso mejor. Es decir, mantener este blog es algo que me encanta, me ha abierto muchas puertas hacia muchas personas y me ha ayudado a disfrutar del World of Warcraft de una manera distina, más en comunidad -cosa que sabéis que me encanta promover y participar-.
Ando buscando algo nuevo, además de este blog, que me ayude a desarrollar mi creatividad o lo que quiera que sea que llevo dentro y quiere salir, y la verdad es que no sé ni qué quiero hacer, ni por donde empezar ni siquiera a buscar.
He de confesarlo, mi situación personal/familiar es bastante… difícil, y seguramente esté buscando nuevas vías de evasión -que no huída, porque no puedo- a los problemas que pueda tener.
Supongo que todo esto es una racha de esas que vienen y van, se fueron y volverán, pero mientras esté, habrá que buscar soluciones para el temporal.
Si has llegado hasta aquí, realmente te doy las gracias. Espero haber creado un cierto grado de empatía con vosotros y viceversa. Me alegro de saber que hay alguien que quiere saber algo más -y más allá- de la elfa rubia y pija.
Nos leemos en la siguiente entrada, con más ilusión que nunca.
















