Jason & Sookie

gatos

Mañana 6 de noviembre es mi cumpleaños. Lo primero que recibí y puedo considerar un regalo adelantado es el pago por un trabajo de carpintería que le hice realizar a mi escritorio, ampliándolo para poder realizar mis tareas con más facilidad, sobre todo desde que compré una tableta Wacom Intuos4 extra grande que me ocupa un espacio considerable de la superficie. Cuando mi vieja se ofreció a pagarlo no lo quise aceptar hasta que lo catalogó como regalo de cumpleaños y entonces ya no lo pude discutir. Hoy al regresar a casa tarde, cansado, hambriento y un poco frustrado, mientras saboteaba mi heladera, mi hermana insistió en que fuera a mi habitación y me quedara ahí con los ojos cerrados. Cuando terminó de colocar su regalo sobre mi cama me permitó abrir los ojos para encontrarme ahí con dos nuevos miembros de la familia, a los cuales por compartir ella conmigo su fanatismo (no, esa es una palabra muy fuerte… llamémoslo agrado) por True Blood, llamó Jason y Sookie. Dos gatitos de escasa edad y tamaño, hermanos como los personajes de quienes toman su nombre, y por el poco tiempo que llevan conmigo, ya puedo decir que él tiene una actitud relajada y ella una histeria que podría decirse que los asemeja a los hermanos Stackhouse de la serie basada en los libros de Charlaine Harris. Ahora vamos a ver si logran superar su natural miedo a algo que para ellos es mucho peor que un vampiro: mi perro. Con un hocico capaz de zamparse a cualquiera de los dos entero. Pero demasiado bueno,  incapaz de hacerles daño. Será cuestión de que descubran eso por sí mismos y forjen una amistad. Bienvenidos a mi cueva, Sookie y Jason. Y por favor mantengan sus desperdicios en los lugares reservados para eso.

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