Más que un animal; una amiga
Esta entrada quiero dedicarla a mi perrita. Sé que no es muy usual dedicar una entrada a una mascota, pero para mi se ha convertido en alguien muy especial. Hace mucho tiempo que tengo un vacío en mi interior que no logro llenar fácilmente y pese a que todos los que me rodean me llenan de cariño y de amor, hay algo que me falta. Mi marido me regaló a mi perrita para ver si el ánimo me cambiaba en algo y conseguía ilusionarme. Al principio estaba un poco reacia, pero cundo la miré a los ojitos aquella actitud dubitativa de si iba a poder cuidarla o no desapareció. En aquel momento supe que esa pequeña bolita de pelo necesitaba de mis cuidados y mi protección, más que lo que yo necesitaba de ella. Así apareció Lanita en mi vida, como una sorpresa que correteaba sin rumbo fijo en mi salón y miraba nerviosa a todas partes sin saber bien qué era lo que estaba ocurriendo…
Desde ese mismo instante se convirtió en mi niña, llenando un vacío que pocos entenderán, pero ella hace posible que cuando estoy sola, esa soledad la tolere mejor, que cuando llegue a casa y la escucho acercarse a la puerta porque reconoce mi olor, se me caiga la baba.
Por ella me levanto cada mañana con más ánimos, y cuando las cosas se ponen aún más complicadas de lo que ya son, ella hace que me ilusione y me levante aún con más fuerza. La ilusión de mi vida y la de mi marido es tener un bebé y por circunstancias de la vida el momento aún no ha podido llegar, así que, mientras, estamos disfrutando de este pequeño ser que la vida ha querido poner en las nuestras para cuidarla y quererla como a una más de la familia.


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