Grito de angustia y canto de alabanza: Salmos 22.1-31
Pedrea - Predicciones de Loteria 2010 - Loteria de navidad - Pedrea 2010
1 Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?,
¿por qué no vienes a salvarme?,
¿por qué no atiendes a mis lamentos?
día y noche te llamo, y no respondes;
¡no hay descanso para mí!
tú reinas, alabado por Israel.
4 Nuestros padres confiaron en ti;
confiaron, y tú los libertaste;
confiaron en ti, y no los defraudaste.
6 Pero yo no soy un hombre, sino un gusano;
¡soy el hazmerreir de la gente!
me hacen muecas, mueven la cabeza
“Este confiaba en el Señor;
pues que el Señor lo libre.
Ya que tanto le quiere, que lo salve.”
tú me hiciste nacer del vientre de mi madre;
en su pecho me hiciste descansar.
fui puesto bajo tu cuidado;
desde el vientre de mi madre,
mi Dios eres tú.
pues estoy al borde de la angustia
y no tengo quien me ayude.
12 Mis enemigos me han rodeado como toros,
como bravos toros de Basán;
abren la boca y se lanzan contra mí.
14 Soy como agua que se derrama;
mis huesos están dislocados.
Mi corazón es como cera
que se derrite dentro de mí.
tengo la lengua pegada al paladar.
¡Me has hundido hasta el polvo de la muerte!
me ha rodeado por completo;
me han desgarrado las manos y los pies.
17 ¡Puedo contarme los huesos!
Mis enemigos no me quitan la vista de encima;
y sobre ella echan suertes.
19 Pero tú, Señor, que eres mi fuerza,
¡no te alejes!, ¡ven pronto en mi ayuda!
no dejes que me maten esos perros,
¡defiéndeme de los cuernos de esos toros!
22 Yo hablaré de ti a mis hermanos,
te alabaré en sus reuniones.
23 Vosotros, los que honráis al Señor, ¡alabadle!
¡Glorificadle todos los descendientes de Jacob!
¡Adoradle todos los descendientes de Israel!
24 Pues él no desprecia ni pasa por alto
el sufrimiento de los pobres,
ni se esconde de ellos.
¡Él los oye cuando le piden ayuda!
alabaré tu fidelidad;
delante de los que te honran
te cumpliré mis promesas.
26 Comed, vosotros los oprimidos,
hasta que estéis satisfechos;
alabad al Señor, vosotros que le buscáis,
y vivid muchos años.
gente de todos los rincones de la tierra,
acordaos del Señor y venid a él.
¡Arrodillaos delante de él!
y él gobierna las naciones.
29 Inclínense y adórenle solo a él
todos los que viven en abundancia,
todos los que han de volver al polvo,
pues en sí mismos no tienen vida.
y hablarán de él toda la vida;
31 a los que nazcan después, les contarán
de su justicia y de sus obras.
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