Así fue… taller de mascotas en la escuela.

  Es ya práctica habitual en el centro el taller de padres. Al menos una vez al mes son invitados a participar en una actividad de la escuela. Forma parte del proyecto Escuela enREDada, escuela colaborativa y abierta.

  Como ya he comentado alguna vez, creo firmemente en la educación sistematizada. La que teniendo como prioridad atender al desarrollo de las capacidades del niño, reflexiona y organiza los objetivos y los traduce en actividades que trabajadas por medio de contenidos, promoviendo y analizando procedimientos y desencadenando actitudes positivas de aprendizaje, es medio optimizador de maduración y desarrollo.

  En Infantil, nuestro propósito primero y último, no son los contenidos. De ellos nos servimos para que el niño “aprenda a estar”, “aprenda a hacer”, “aprenda a sentir”… consideramos que esta es la base imprescindible para que en ella enganchen con soltura y facilidad aprendizajes posteriores.

  En Infantil, el no estar sometidos a un curriculum atosigante nos permite que nuestro alumno pueda acercarse a la realidad, relacionarse con ella e ir, de este modo, dándole significado.

  En infantil, tenemos el privilegio del disfrute “de lo pequeño”, de trabajar con y sobre lo que aparentemente “sirve poco”, enfocando lo cotidiano con intención educativa. Ese es nuestro trabajo, esas son nuestras conquistas…

  Hoy, escribo sobre una de esas vivencias, el último taller. El tema, las mascotas. El objetivo, conocer animales que están integrados en la vida familiar, centrándonos en las actitudes de afecto y respeto.

  Hace dos semanas se convocó a los padres por correo electrónico y ha sido tema de conversación en el grupo que la escuela tiene para las familias en Facebook. Invitábamos así a aportar su experiencia. Invitábamos a participar en el taller.

  Hemos ido recabando información. Imágenes y relatos nos empezaban a vincular a Duffman, Nymeria, Pica, Lucas, Tina… tienen vida e historia, cuentan con cariño, cuidados.

  Perros y gatos en acogida con un curriculum a sus espaldas y que ven la luz el día que una familia que les respeta, decide hacerse cargo de su futuro.

  En Youtube, en Vimeo, hicimos públicas las presentaciones para el taller. Ahí están, ahí quedan para nuestros alumnos, imágenes que con la repetición de su visualización, les permitirán, cada vez, percibir más detalles, prestar atención a más cualidades… haciendo en casa, momentos de aprendizaje colaborativo con la escuela, compartiendo la grandeza de “lo pequeño” en educación.

  Así llegamos a un viernes intenso, hecho para campeones ¡Lo son!

  Por la mañana, con el traje y la carita de espectadores, nos fuimos al teatro. Para los que nos conocéis un poquito ya sabéis que “somos adictas a los cuentos”. Esta vez, Amparo, en la Sala San Pol, nos encantó con una interpretación con mayúsculas de “Los siete cabritillos y el lobo”. A quince centímetros sobre la butaca, con los adaptadores que exigen la condición de peques del Primer Ciclo que no se quieren perder un detalle, estuvieron expectantes, estuvieron asombrados, estuvieron felices…

  Vuelta a la escuela, unas lentejas y lomo nos esperaban, sabedoras de la necesidad de reponer fuerzas. Una siesta rápida y de nuevo, dispuestos.

  Los padres habían recibido el programa. Varios rincones pretendían dar color a la tarde, los cuentos de animales, las imágenes para pintar…

  No pudo ser, la PDI, estrella rutilante ahora mismo en la escuela, acaparó la atención de chicos y grandes.

  Sería egoísta no haber compartido con las familias, en vivo y en directo, los primeros pasos de los niños con la pizarra. Para mi, es un gozo verlos, se me quedan los ojos pegados y no acabo de salir del asombro por su enorme potencialidad.

  Al final, Lupita y Pupo, iguana y hurón, tampoco se quedaron atrás en protagonismo. No era viable traer las de las familias y enREDé a dos de mis hijos, en principio entregados a colaborar en el taller, y en los previos, nerviosos por los sentimientos y reacciones tanto de sus animales como de los chiquitines, en el encuentro.

  Como siempre, los niños nos enseñaron que muchos de los pensamiento que valoramos como obstáculo, sólo son interpretaciones de adulto que poco o nada tiene que ver con el pensamiento mucho más divergente y generoso de los niños.

  No hubo sustos, no hubo gritos, no hubo llantos… hubo curiosidad, sorpresa, sonrisas y satisfacción.

  Esta es la crónica de un taller que tenía como objetivo sentir y aprender con lo inmediato, con lo que forma parte de nuestro entorno, compartiéndolo con las familias.

  ¡Otra manera de aprender!