Hablemos de los perros de asistencia

REPORTAJE 1, ENERO 2012

Hace un mes hablábamos en esta revista de los perros de terapia. Hoy vamos a hablar de otro tipo de perros con funciones similares, pero a la vez muy diferentes: los perros de asistencia.

Cuando se habla de perros de asistencia, casi todo el mundo piensa en perros guía. Quizá alguna persona piense también en los perros para sordos, pero nada más. Poca gente sabe que, además de estos dos, existen varios tipos más. Existen los perros de servicio, de señal, para autistas, de aviso o de respuesta y los perros guía.

Los perros de servicio ayudan a personas discapacitadas, mediante actividades como empujar o tirar de la silla de ruedas, apagar o encender las luces, marcar una llamada telefónica de emergencia, emitir un ladrido de aviso, abrir y cerrar cajones, sacar algo que se le indique, abrir y cerrar puertas, despertar al dueño o llevarlo a una fuente de sonido.

Los perros de señal asisten a personas sordas. Mediante una señal aprendida, como apoyar la pata en la pierna del usuario, el animal avisa cuando alguien llama al usuario por su nombre, del timbre de casa, el despertador, los electrodomésticos, el teléfono, el claxon de un coche, el llanto de niños y bebés, alarmas de incendios… En este último caso, el perro alertará al usuario con un aviso distintivo que le haga alejarse del lugar.

Los perros para autistas se acoplan a los usuarios cuando estas personas son niños, aproximadamente entre las edades de 6 a 9 años de edad. Esta modalidad de perro de asistencia es relativamente nueva, y su objetivo es evitar las conductas de fuga, reducción de las conductas estereotipadas, prevención de accidentes, mejora de la calidad de vida de las familias, integración social en entornos nuevos y diferentes y la mejora de patrones de sueño y de la comunicación.

El perro de aviso o de respuesta. Son dos tipos de perros diferentes, pero ambos van destinados a personas que sufren enfermedades como diabetes, epilepsia… El perro de aviso está adiestrado para dar una alerta médica, para  cumplir una tarea o tareas que benefician al receptor alertándole o respondiendo adecuadamente ante los episodios. El perro debe ser entrenado en no menos de una “habilidad de respuesta adecuada”, por ejemplo: alerta mediante ladridos, alerta mediante contacto físico, activación de un sistema médico de emergencia, etc. El perro de respuesta no sabe detectar una irregularidad médica antes de que se produzca, pero puede hacer cosas útiles como traer la medicación, tocar un timbre o avisar a alguien.

Los perros guía son los más conocidos. Es aquel que se utiliza para guiar a las personas ciegas. Su finalidad es facilitar la movilidad del usuario y ayudarle a evitar los peligros causados por las barreras arquitectónicas. Este tipo de perros requieren una capacidad bastante alta de inteligencia y un entrenamiento avanzado.

La formación del perro

Preparar a un perro de asistencia para todo lo que tendrá que hacer en el futuro no es fácil. Requiere mucho tiempo, trabajo y dedicación.

Hay tres partes fundamentales en el entrenamiento: el desarrollo durante el primer año, el entrenamiento específico (de 5 a 8 meses) y el entrenamiento de cada usuario en concreto.

La primera fase, la que sucede durante su primer año de vida, consiste en la socialización del animal. Para ello vivirá en una casa de acogida, donde aprenderá a relacionarse con el entorno.

Lara es voluntaria como casa de acogida de un futuro perro de asistencia. Después de esperar su turno en la lista de espera (actualmente unos 2 años) tendrá durante los próximos meses la responsabilidad de socializar al animal. “Mi responsabilidad consiste en tener el perro casi 24 horas. Yo no me puedo separar de él, tengo que llevarlo a todos los sitios, hay que acostumbrar al perro a que esté en todos los ambientes”

Esta primera etapa es común a todos los perros de asistencia. Las etapas posteriores varían en función del trabajo que vaya a desempeñar el animal, siendo el entrenamiento más complejo el de perro guía.

Sin embargo, y pese al entrenamiento, no cualquier perro puede “trabajar” en esto. Alberto Álvarez, presidente de PAAT, explica que los perros tienen que cumplir unos requisitos. “Hay unos tests de control muy importantes que se realizan de forma muy estricta. El desarrollo del cachorro desde la familia de educadores queda siempre monitorizado en todos sus aspectos: en que zonas ha tenido miedos, cuales son sus sensibilidades, cual es su sensibilidad mental, física y auditiva, como reacciona ante situaciones nuevas, con suelos de diferente tipo, con escaleras mecánicas, con ruidos… todo”

Después de dejar la casa de acogida y comenzar el entrenamiento se sigue controlando todo, pero a un nivel más intensivo, y todos son todos estos datos los que ayudan a saber si será un buen perro de asistencia, y de que tipo.

Guiness entrenando

Los perros de asistencia en España

Es evidente que estos animales son de gran utilidad para el usuario. Pero, ¿cuál es su situación en España actualmente?

“La demanda es prácticamente nula, excepto de perros guía” Cristina Muro, AEPA. “Es muy difícil llegar a tener un perro de asistencia, es muy difícil prepararlo, hay muy pocas ayudas… y el resultado es que hay muy pocos perros de asistencia”

Hay poco, muy pocos, y sin embargo suponen un gran cambio en la calidad de vida del algunas personas.

José Manuel Rodriguez es invidente, y Jack es su perro guía desde hace dos años. ”Se encarga de ayudarme a ir seguro por la calle, de sortearme obstáculos, de acompañarme y también hace un papel muy importante en casa al ser uno más de la familia”.

Carmen Medina también es invidente, y de no ser por su perro de guía apenas podría salir de casa. “La diferencia entre tener o no tener perro es que soy independiente. Puedo salir a la calle cuando estoy aburrida en casa. Lo cojo, le pongo el arnés y me doy un paseo con él.  Puedo ir a comprar el pan, la fruta… todo lo que necesito”.

El valor que tienen estos asistentes peludos es incalculable, al menos para aquellos a quienes ayudan.

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