Semanas más tarde…

Dolsa está haciendo grandes progresos en la calle. Va junto a mí siempre, obedece, la veo muy contenta y eso me hace feliz. Sigue estando muy pendiente de los demás perros, es normal, en esos casos sí que intenta ir a jugar aunque yo le diga que se quede.

¡Y cómo ha crecido! Ya no tiene ese andar tan desgarbado de cuando era cachorrita. Tiene casi 5 meses y está preciosa. Aunque de vez en cuando hace alguna de las suyas.

Sin ir más lejos, ayer, en casa.

Volvíamos de nuestro largo paseo de la tarde, había jugado con sus amigos, corrido todo lo que quiso, venía bien cansada. En esos casos, lo mejor es que no tenga acceso inmediato al agua al llegar a casa. Una ingesta grande de agua, unido a los gases que ha tragado con el ejercicio puede hacer que, al cenar, se produzca una torsión de estómago. He visto alguna y es muy, pero que muy grave. Y los Pastores Alemanes son raza predispuesta, aunque Dolsa no sea pura. Así que la dejo que se calme, descanse un rato y luego le ofrezco el agua, y más tarde su cena.

Pero surgió un imprevisto y, claro, no pude evitar lo que ocurrió.