Periodismo made in Italy

El Corriere della Sera es uno de los periódicos más influyentes y leídos en Italia, esa gaceta fue fundada en 1876 en Milán y en este siglo y medio ha hospedando siempre los mejores comentaristas y reporteros del país. O por lo menos, hospedó las mejores firmas del periodismo italiano porque en estas últimas décadas el nivel ha bajado notablemente y no solo durante la nefasta época berlusconiana recientemente acabada. Esta mañana como de costumbre estaba leyendo el Corriere y precisamente las noticias de Milán cuando mi atención fue captada por un articulo cuyo titulo sonaba bastante extravagante: Lo sgombero dell’accampamento dei polli (El desalojo del campamento de los pollos).

Normalmente sería normal encontrar una “noticia” de este estilo en un periódico de pueblo o en un diario de alguna zona rural pero no en la segunda ciudad más grande del país y además en el área con la densidad de población más alta de Italia. Personalmente creo que se trate de la enésima chorrada disfrazada de noticia, en este articulo la autora nos cuenta como los pollos invadieron una colonia felina obligando los gatos a dejar la zona excepto uno, el micho Certosino que ha conseguido acostumbrarse a sus ruidosos vecinos. Pero las aves no se limitaron a ocupar el territorio de los gatos sino también el jardín de un edificio hasta cuando los vecinos, hartos de tantos quiquiriquies, decidieron llamar la protectora de animales. Y cuando pensaba que el articulo no podía ser más ridículo, la portada principal estaba por venir: capturar los pollos no ha sido sencillo ni siquiera para tres expertos y que en aquel rincón de Milán se han vivido escenas dignas del lejano oeste.

En fin, si se tratase simplemente de un caso aislado ese articulo me sacaría una sonrisa pero en estos años, demasiadas veces he leído y escuchado trivialidades en periódicos y telediarios como consejos para dar collejas o la receta de las patatas a la lavavajillas. El telediario del primero canal con Augusto Minzolini al mando nos había acostumbrado a semejantes scoop y por suerte ahora el “periodista” romano no ocupa más este cargo. En estos últimos veinte año, especialmente durante los gobiernos Berlusconi, hemos visto las peores cosas: censuras, falsedades y mentiras y todavía estamos tan acostumbrado a ese tipo de (des)información que a veces ni siquiera la percatamos. El camino hacia un periodismo serio es todavía muy largo.