Warhorse: Para los equinófilos y para los que no lo son

Warhorse es una película de caballos, no de personas humanas. Asi que si vas al cine a verla, que te quede claro que los personajes que caminan sobre dos patas no son tan importantes como los cuadrúpedos.

Ese caballo que viene de bonansaaaaaaaaaaaa… 

Aunque en realidad, la vida del caballo en cuestión es una mera excusa para contarnos lo más lamentable de la Primera Guerra Mundial, esa guerra que es famosa por la ineptitud de unos pocos que fueron buscando el beneficio rápido y lo que consiguieron realmente fue darle 5 años de pesadilla con una generación entera muriéndose en las trincheras de hambre y cosas peores que una bala. Sin embargo, la película trata de darnos una visión más positiva del ser humano, y utiliza al caballo protagonista como elemento disruptor entre tanta miseria, sacando lo mejor de cada uno de sus dueños.

¡Corre como el viento, Perdigón! (Vale, dejo ya lo de los chistes de caballos)

Es algo refrescante ver a Spielberg alejarse de la Segunda Guerra Mundial y contarnos una historia que pasa por todas las penurias de aquellos tiempos, con gente siendo expulsada de sus casas por no poder pagarlas, con guerras a las que va la gente sin saber por qué tiene que odiar al vecino… Vamos, nada que ver con el mundo de hoy en día.

Visto el guión en el que se basa, la película podía haber caido en un melodrama lamentable.

Hay que entender que Warhorse esta basada en un libro infantil/juvenil, con lo que la historia tiene un pestazo a Disney que echa para atrás (de hecho, creo que la distribuye). Sin embargo, el bueno de Steven sigue en forma y sigue siendo capaz de hacer brillar casi cualquier cosa (y eso por no hablar de la fotografía de su compinche habitual Janusz Kaminski, pedazo escena final que se ha cascado). Es impresionante ver su versión del campo de batalla de la Primera Guerra Mundial, no cae en los excesos de Salvar al Soldado Ryan pero consigue impresionarnos aunque estemos bastante curados de espanto a estas alturas.

Lo peor de la película es el pesado este, ¡fóllate al caballo ya, cansino! 

 La historia de la película se compone de diversos relatos en torno al caballo como hilo conductor; desde el chico que se enamora del caballo desde que lo ve nacer hasta el oficial de caballería (Tom Hiddleston, el Loki de Thor) que va a la guerra y poco a poco se va dando cuenta de en que ratonera se ha metido, pasando por la vida de los granjeros que son pillados en medio de la guerra o el sufrimiento de los soldados de una guerra ya enquistada que saben que sólo carne para la picadora. Todo ello contado con esa capacidad innata de Spielberg para arrancarle la lagrimita al personal sin caer en el melodrama barato; después de todo sigue siendo uno de los mejores directores de críos que te puedas echar a la cara a este lado de Richard Donner.

Si os recuerda a ratos a La Víbora Negra, es porque comparten uno de sus guionistas.

 Admito que no esperaba mucho de este Warhorse, pero sí, he acabado teniendo que reconocer que no solo es una película ideal para verla en el cine con tu novia (más si de niña era de las que quería un pony) si no que seguramente sea de lo mejor de 2011, a pesar de que (otra vez) nos la hayan estrenado dos meses después. Si es que no aprenden…