¡Esto es mio! GrrrrrrrGrrrrrrrr

Si la semana pasada os habla de perros maleducados, ésta quiero centrarme en una parte de lo que os comenté y ampliarla. Si alguna vez habéis tratado de bajar al perro de la cama o el sofá, intentado meter la mano en su plato de comida, quitarle un hueso o un kleenex usado,… y él os ha ladrado, gruñido, intentado morder o incluso mordido, sabéis de lo que hablo. Hoy toca PROTECCIÓN DE RECURSOS!

Se trata de un comportamiento que suele disgustarnos mucho y que como os comenté en el anterior post, no debe convertirse en una batalla con nuestro perro. Al fin y al cabo todo nos pertenece, hasta él mismo, por lo que ponernos a combatir con él por sus recursos no tiene sentido. En lugar de eso debemos romper la idea preconcebida que tiene sobre lo que significa que intentamos quitarle aquello que protege y para eso tenemos que trabajar con mucho cuidado y con mucha paciencia.

Ya sabéis que los perros aprenden por asociación, os lo he dicho muchas veces, por lo que vamos a intentar que asocie que nuestra presencia cerca de algo que el protege es algo bueno, incluso mejor que aquello que guarda con tanto ahínco. Para ello primero tendremos que hacer un listado con todo aquello que provoque que nuestro perro se comporte así. Después deberemos repartirlo en varios niveles, desde aquello que protege más que a su vida hasta lo que menos le interese. Iniciaremos los ejercicios con aquello a lo que menos valor dé y tendremos unas cuantas cosas en cuenta antes de empezar. Si nuestro perro ya nos ha mordido y nos ha hecho daño, lo mejor es realizar los ejercicios con bozal. Para ello le trabajaremos el bozal como cualquier otra cosa desagradable que queremos que haga a gusto, con muchos premios y mucha paciencia. Otra cosa a tener en cuenta es el valor de lo que protege frente a lo que nosotros le ofrecemos. En el caso de la comida, podemos empezar con su cuenco vacío y ofrecerle en cambio pienso semihúmedo. El valor de los premios tendrá que ser acorde al valor de lo que protege, pero un poco mejor. Si le damos de primeras algo con mucho valor, luego nos costará más que quiera seguir con el intercambio. Otra cosa que debemos tener en cuenta es la distancia a aquello que protege y la persona que se acerca. No es lo mismo que estemos sujetando el plato de comida a que él lo tenga al lado y seamos nosotros los que nos acerquemos. Como tampoco será lo mismo si se acerca un desconocido o su dueño. Todos estos detalles que comento deberán ser partes de los niveles que hagamos, pasitos más pequeños dentro de grandes pasos.

Os haré un ejemplo para un perro que protege su plato de comida:

  • Niveles:
  1. Plato vacío
  2. Plato con pienso seco
  3. Plato con pienso seco y pienso húmedo
  4. Plato con pienso semihúmedo
  5. Plato con comida casera
  • Pasos dentro de un nivel:
  1. Desde unos 2 metros, me acerco a su cuenco y le echo unos premios. Voy aumentando la distancia, cambiando los ángulos y los tiempos.
  2. Desde unos 4 metros, me acerco a su cuenco, a mitad de camino hago como si fuese a recoger el cuenco, y le echo unos premios. Voy reduciendo la distancia que me separa del cuenco hasta que casi llego a tocarlo. En este punto es importante que la mano que se acerque al cuenco sea la misma que le echa los premios.
  3. Desde una distancia de 4 metros nos vamos acercando al cuenco y ahora sí, lo tocamos y echamos premios. Vamos a  ir aumentando el tiempo que tocamos el cuenco, aún sin cogerlo ni moverlo, solo dejando nuestro mano allí.
  4. Un vez que hemos conseguido unos 30 segundos tocando el cuenco, empezamos a moverlo ligeramente. Empezamos con un par de segundos y vamos aumentando.
  5. Nos acercamos, levantamos el cuenco del suelo, echamos premios y volvemos a bajarlo.
  6. Nos acercamos, nos llevamos el cuenco, le echamos premios y se lo devolvemos.
  7. Nos acercamos al perro, le acariciamos un segundo por la espalda y le echamos premios. Vamos aumentando el tiempo de caricias.
  8. Nos acercamos al perro, le acariciamos, cogemos el cuenco, le echamos premios y se lo devolvemos. Aumentamos el tiempo que tardamos en darle el cuenco.

Cada uno de estos pasos lo iremos repitiendo en cada nivel, aumentando así el grado de complejidad del ejercicio. Cuanto más practiquemos, más probabilidades tendremos de que el perro sea capaz de reaccionar bien cuando se produzcan situaciones en la vida real. Habrá que tener muy en cuenta las señales que emita el perro y tener muy claro que hasta que no hemos conseguido avanzar un paso concreto, no podemos pasar al siguiente.

Este ejercicio deberían hacerlos todos los que vivan en la casa, primero con bozal, luego sin él y finalmente hacer pruebas en frío, para ser lo más parecido a la realidad.

La protección de recursos no está relacionada con una mala educación, el perro puede tener una buena obediencia, pero no saber compartir. Al fin y al cabo en la naturaleza sobrevive aquel más fuerte, aquel que es capaz de conservar sus escasos recursos, de ahí que sea intrínseco del perro y haya que explicárselo muy claramente.

Nos vemos la semana que viene!