Las espigas y nuestras mascotas

Llega el buen tiempo y durante esta época del año debemos hacer hincapié e informar a nuestros clientes en la clínica sobre dos problemas importantes:

– La presencia de ectoparásitos (parásitos externos), cuyo tipo y número dependerá de donde vivamos y del tipo de vida que hagamos con nuestro animal de compañía

– Las espigas: es frecuente ver a perros con una espiga clavada en la pata o dentro del oído o de la nariz.

Con la llegada del buen tiempo, en el campo e incluso en los parques de las ciudades crecen las llamadas “espigas”. Las espigas son las semillas o formas de reproducción y propagación de las plantas gramíneas (similares a algunos de los cereales de cultivo). Tienen un diseño con una típica forma de arpón, que les sirve para adherirse a los seres vivos que pasan a su lado y así ser transportadas hasta un punto distante donde eclosionar, cuando las condiciones medioambientales sean buenas, y reproducir una nueva planta.

Esta forma les permite, junto con unos ganchos microscópicos, quedar fuertemente enganchadas al pelo de los animales o a la vestimenta de las personas.

Cuando las espiguillas se secan se desprenden y es muy fácil que cuando un perro pasea o se restriega encima de ellas, se introduzcan por diferentes orificios: nariz, ojos, oídos, incluso a través de la piel.

Cuando pasees  con tu perro  evita  aquellas zonas dónde haya mucha concentración (a veces esto es imposible). Cepillar y revisar el pelo al subir de la calle tambien es una buena práctica  y no olvidar los espacios interdigitales y el interior de las orejas. El afeitado de la cara interna de las orejas y de las patas en los perros de pelo largo, también puede ayudar.

En el caso de tener clavada una espiga hay que  intentar siempre extraerla  de manera precoz  para evitar males mayores.

Espigas interdigitales:

Las espigas interdigitales son muy frecuentes en la clínica diaria: El perro comienza  a lamerse en las extremidades delanteras o traseras de manera insistente , con el tiempo , la espiga ya está profundamente clavada y sólo vemos un absceso voluminoso.

El problema con el que nos podremos encontrar es que el hueco donde puede estar sea demasiado grande o que se haya producido una fístula, y la espiga se haya desplazado.

Otras veces es más fácil palparlas pasando suavemente la yema de los dedos entre los espacios interdigitales que verlas pues su color puede ser muy similar al del pelo.

Espigas en los oídos:

Si el animal comienza a cabecear bruscamente mientras estamos en la calle o al poco de subir a casa casi con toda seguridad que nos vamos a encontrar con una espiga dentro del oído.
Recordemos que cuanto más tiempo pase más dolorido estará el animal y más profundamente encontraremos la espiga por lo que habrá más riesgo de tener después una otitis e incluso en ocasiones una perforación del tímpano.

Espigas en las fosas nasales:

Otro sitio donde nos pueden dar problemas las espigas es al entrar por la nariz. Los síntomas van a ser agudos, se producirán mientras sacamos al animal a pasear y vendrán acompañados por numerosos estornudos. El animal arrugará la nariz, intentará frotarse el hocico con las patas y en ocasiones sangrará.

Puede que lo que haya provocado esta irritación haya sido ya expulsado. Si la espiga no sale puede progresar hacia la faringe y ser tragada. En estos casos los síntomas pueden permanecer un tiempo pero irán a mejor, mientras que si la espiga permanece en la nariz los síntomas irán empeorando y con el tiempo pasaremos a tener una descarga purulenta.

Espigas en los ojos:

Cuando las espigas se introducen en los ojos, se quedan alojadas del párpado, entre el ocular y el párpado. Notaremos que el animal tiene el ojo medio cerrado muy inflamado. Se pueden alojar también bajo el “tercer párpado” del perro. Para explorar el ojo y quitar una espiga si la hubiera puede ser suficiente usar un colirio anestésico que duerma la córnea.

Las espigas en los ojos producen muchísimas molestias, dolor, reacción inflamatoria y úlceras en la córnea. Es importante hacer una buena exploración del ojo pues en ocasiones se introducen en el fondo del saco conjuntival. Puede producir problemas graves por infecciones de la parte posterior del ojo.