Consejos básicos para el bienestar del perro: 3. Si hace algo bien, prémialo!

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3. Si hace algo bien, prémialo!

Todos no hemos educado en un sistema basado en el castigo. Si hacemos algo mal nos castigan sin salir, si no estudiamos nos castigan suspendiéndonos, si no nos comemos las verduras nos castigan sin comer otra cosa… Incluso de adultos por una equivocación podemos ser “castigados” perdiendo el trabajo o de algún otro modo. Pero este es el mundo de los humanos, NO el de los perros.

Del mismo modo que no podemos castigar a un niño pequeño por hacerse sus necesidades encima, ya que ni las controlan ni nos entienden, con los perros no valen los castigos como método rápido de aprendizaje. Además, castigar al perro puede ser, y por desgracia en muchos casos termina siendo, algo que rompe el vínculo que hay entre el perro y la familia. La mejor manera de que nos hagan caso es si felicitamos los aciertos en lugar de penalizar los errores, además, siempre tendremos un compañero mucho más fiel y equilibrado si nos obedece por amor en lugar de hacerlo por miedo a ser castigado. En el mundo canino, como en muchas especies, no hace falta esperar a que el animal se equivoque para enseñarle. Si le premiamos cuando hace algo correctamente lo volverá a repetir ya que se dará cuenta de que haciendo eso la respuesta por nuestra parte es muy positiva.

¿Cómo le premiamos?

Lo más natural y que mejor entienden son los premios que transmitimos con caricias, tono de voz amable y dulce, felicitaciones verbales… Podemos usar también premios en forma de comida como pienso “sorpresa” (escondido en algún bolsillo), golosinas para perros… A tener en cuenta que estos premios deben tener el beneplácito del veterinario, que sabrá cuales son los adecuados para vuestro perro según su edad, vida diaria y necesidades físicas. Hay que añadir a esto que hay perros que prefieren como premio que jueguen con ellos, les den su juguete favorito (que debería estar sólo para ocasiones especiales, no siempre a su disposición), y más variedad de motivadores. Fíjate en tu perro y descubrirás qué es lo que más le gusta. Ese será el mejor de los premios, de modo que reservalo para una ocasión especial en que realmente haya aprendido algo definitivamente y puedas darle el premio más grande. Para lo demás, pequeños premios ya son suficientes para que el perro intente aprender qué quieres que haga para repetirlo y llevarse otra recompensa en forma de caricia, chuchería perruna, etc… Los premios siempre son algo positivo y si queremos que nuestro perro aprenda a hacer algo bien es nuestra mayor baza.

Enseñar al perro

Enseñar o adiestrar a vuestro perro os servirá de mucho para poder controlar las situaciones complicadas, como pueden ser salir a pasear o recibir visitas en casa. Hay que tener en cuenta que para enseñar correctamente y que no acabemos premiando aquello que no queremos lo más recomendable es buscar la ayuda de un educador canino para hacer una planificación de qué vamos a enseñarle, de qué forma, con qué frecuencia… Para obtener buenos resultados es importante:

– Informarse sobre un buen educador canino en vuestro veterinario o en el refugio donde habéis adoptado al perro (si conocen alguno). El educador debería tener experiencia y poder demostrar que ha hecho cursos especializados. No sirve alguien que diga: “He tenido muchos perros y todos me han hecho caso”. Tener hijos no cualifica a alguien para ser maestro, de igual modo haber tenido o tener muchos perros no cualifica a alguien para ser educador.

– No permitir nunca que se hagan programas de adiestramiento donde se use el castigo o métodos basados en estímulos negativos. Hay que ser muy prudente y rechazar las “soluciones” que tengan que ver con collares de púas, ahorque (o ahogo), eléctricos… Todo este material no debería ser usado más que por educadores muy expertos y en casos muy concretos y extremos (si lo consideran necesario). Para educar a un perro no es necesario usar ninguna técnica que haga sentir mal a nuestro animal, ya que por el hecho de querer adiestrarlo en realidad no estamos respetando su bienestar animal.

– Aceptar sólo programas de adiestramiento basados en el refuerzo positivo de la conducta. Aquellos en los que se trabaja por una recompensa (y nunca por “evitar un mal”), suelen llamarse “adiestramientos  o educación en positivo”.

Encontrar un buen educador a veces puede parecer difícil, pero es usual encontrar cada vez más educadores en positivo con experiencia probada. Existe la Asociación Española de Educadores Caninos en Positivo (AEECP) con página web propia, y aunque no todos los educadores estan todavía listados en la asociación, se puede consultar para entender un poco en qué se basa el principio de la educación positiva. Dejo el enlace de la AEECP.

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