refugio para gallinas ponedoras

[Portland, Oregon, Estados Unidos] [El Lighthouse Farm Sanctuary en Scio, Oregón, es un lugar donde las gallinas ponedoras Portland viven sus últimos años. ¿Es una gran iniciativa, o deberíamos dejar de comer huevos?]Lo leímos en The New York Times, y tradujimos:

[Lee van der Voo] Los hindúes consideran a las aves como un navío para los malos espíritus. Los chinos las cocinan para rendir homenaje a las deidades del pueblo. Pero aquí, los pollos son símbolo del nirvana urbano, sus gallineros de patio capillas de un movimiento localista que ha logrado que la gente en las ciudades se acerque más a su alimento. Y las relaciones cada vez más íntimas han llevado a algunos dueños de aves a hacer planes para los años improductivos de sus gallinas. De aquí un nuevo fenómeno: planes de retiro para gallinas urbanas.
Mientras muchos nativos de Portland todavía despluman a sus gallinas viejas para cocinarlas, otros quieren para ellas un final feliz y pastoral. Debido a que la mayoría de las gallinas ponen huevos muy temprano, y pueden vivir hasta cerca de diez años, la búsqueda de un lugar donde las gallinas puedan vivir sus últimos días ha significado prosperidad para al menos dos santuarios de animales de granja y llevado a Pete Porath a expandir la parte de su negocio que busca nuevos hogares para aves no deseadas.
“Diría que soy como un centro de reinserción social para gallinas”, dijo.
Porath, que vende gallinas a tiendas de pienso y otros compradores de su granja de dos hectáreas en Estacada, empezó primero buscando nuevos hogares para aves como un servicio gratuito para suavizar la mala imagen. Ahora “reubica” entre mil a dos mil aves al año, la mayoría perteneciente a un subconjunto único que llama “aves de Portland”.
“Hemos reubicado a todo tipo de aves. Patos, gallinas, pavos, gansos, codornices y gallinas de Guinea”, dijo. “Con las aves que reubicamos fuera de la ciudad, nuestra política es que no las comemos”. Dice que la regla se deriva de un deseo expresado a menudo por antiguos criadores de que las gallinas pasen su vejez en una granja.
Su indulgencia ha atraído a bobos a su propiedad, 48 kilómetros al sudeste de Portland, para pesar de su esposa, Tanisha. Dice que algunos entran al huerto y se comen las verduras y las frutas.
“Creo que algunas personas piensan que nuestra casa es un parque. Y piensan: ‘Oh, aquí es donde va a vivir mi gallina’. La quieren reubicar aquí porque sueñan con la idea de una granja”, dijo.
Wayne Geiger, que ha absorbido cerca de cien aves de la ciudad en el Lighthouse Farm Sanctuary en Scio, está de acuerdo.
“La gente asocia una visita al santuario con correr por los prados llenos de margaritas”, dijo Geiger.
La realidad, dijo, es que las aves deben a menudo ser aisladas para limitar la cría, las peleas de gallos y los ataques de depredadores. Sugirió que los ayuntamientos actualicen sus ordenanzas sobre la tenencia de aves para permitir que los gallineros en los patios sean suficientemente grandes como parir incluir a gallinas viejas. Esto permitiría que las aves viejas se queden en su gallinero mientras las jóvenes siguen poniendo.
Algunos vecinos de Portland, como Russ Finley, comparten ese punto de vista. Finley, un arquitecto de 54 años, es uno de los 525 propietarios de casas con permisos que superan el umbral de tres gallinas. Esa cifra ha aumentado fuertemente desde 2000, cuando cerca de veinte propiedades tenían esos permisos.
Finley retiró una vez una gallina empollona que estaba alterando su gallinero, y a otra gallina que tenía un estrecho vínculo con ella. Dijo que no tenía problemas con matar pollos, y es carnívoro. Pero en este caso simplemente no pudo hacerlo.
“Tienen personalidad”, explicó. “Y tienen diferentes maneras de interactuar contigo, y hacen diferentes sonidos”.
Finley dijo que las cinco aves ahora en su propiedad son una fuente casera de alimento que se complementa con un huerto. Pero también son mascotas, dijo, parte de una familia que incluye a su pareja, Ray Frye, dos perros y dos gatos.
“Los bautizamos y los tomamos en brazos”, dijo. “Sé que suena absurdo, pero también los besamos”.
La pareja también compra juguetes para sus aves, y disfruta mirando a las aves más viejas dando brincos por Cheerios y persiguiéndose en el patio.
Su sorprendente gallinero de varios niveles fue presentado en el Tour de Coops de 2011, en Portland. El evento exhibe las más espectaculares instalaciones. Los gallineros presentados el año pasado lucían tejado verde, sistemas de acopio de aguas pluviales y torres con vistas panorámicas.
Jubilar a esas gallinas, dijo Porath, es asombrosamente fácil. Son llevadas a granjas donde comen plagas que molestan a otros animales, y son usadas para crianza, para hacer abono, para mantener corta la hierba y como mascotas. Los gallos se buscan para proteger los gallineros contra los depredadores. Porath dijo que trataba de detectar a los gamberros de las peleas de gallos que llegaban, así como clientes con preferencia por las gallinas sedosas, una especie que parece bizarramente primate y la comen como una delicia en algunas culturas.
Karen Wolfgang, de Independence Gardens, una consultora que ayuda a los clientes a hacer huertos sustentables, entretanto se ha convertido en una experta en temas sobre la vejez en las gallinas. Dicta un curso que ayuda a los productores urbanos a planificar un buen final para sus gallinas, incluyendo traslados a granjas de retiro.
El curso enfatiza que las gallinas viven más allá de sus años productivos e insta a los criadores de patio a planificar. Incluye una historia de los usos productivos de las gallinas e información sobre técnicas de sacrificio.
“Hay una manera pragmática de ver esto que no es necesariamente la norma en las ciudades”, dijo. “Nuestra relación con el mundo no humano es compleja. Criábamos animales domésticos para hacer que lo que necesitábamos que hicieran, pero ahora necesitamos que cambien”.
30 de abril de 2012
26 de abril de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer