Consejos básicos para el bienestar del perro: 4. No premies lo que no quieres

Consejos básicos (3)

4. No premies lo que no quieres

Es muy común que recompensemos sin darnos cuenta conductas de nuestro perro que pueden llegar a hacerse molestas con el paso del tiempo. Los perros aprenden fácilmente a utilizar determinadas conductas para conseguir lo que quieren, sea comida, paseo o atención. Una vez ya han aparecido, las conductas que se han reforzado sin darse cuenta son difíciles de eliminar, no imposibles, pero sí se tarda tiempo y requiere una gran voluntad y firmeza siguiendo pautas concretas de un educador. Para evitar encontrarnos con ello cuando ya se han hecho habituales tenemos que aprender a identificar qué es lo que no queremos y, sobre todo, no reforzarlas ni premiarlas por muy “pesados” que se pongan.

Algunas conductas que suelen reforzarse sin querer:

– Ladrar
– Saltar sobre la gente
– Morder brazos y manos, aunque sea jugando
– Golpear o arañar con las patas

El perro aprende estas conductas para conseguir que se le dé comida cuando estamos en la mesa, para salir a pasear o simplemente porque quiere llamar la atención. Nunca hay que prestar atención al perro si hace alguna de esas conductas. Siempre se le ignorará (no se le habla, no se le mira, no se le toca) hasta que se haya calmado. Es muy importante no reforzar estas conductas ni una sola vez, ya que si prestamos atención cuando el perro se comporta de una forma que no queremos, aunque sea de vez en cuando, al final tendremos un problema porque repetirá una y otra vez la misma conducta.

Como ejemplo podemos poner el de los cachorros. De pequeños puede parecernos muy tierno que nos ponga las patas encima e incluso juguemos con él andando a dos patas, pero el cachorro crece. Una vez adulto no es tan gracioso que el perro se lanze encima de las personas, pero ya ha aprendido que esa es una conducta que os gusta, y costará mucho hacerle entender que ya no debe hacerla. De modo que, para ahorrarnos el mal trago en un futuro, lo mejor es no hacer caso nunca cuando lo haga para que no piense que puede (y “debe” ya que ha conseguido atención, premios, mimos…) hacerla ya que no le trae ningún beneficio. Otros ejemplos serían subirse al sofá o a la cama, darle de comer cuando estamos en la mesa, sacarlo a pasear siempre que viene a golpearnos con las patas… Si le hacemos caso, en el momento en que ya no queramos que se suba al sofá, coma en la mesa o queramos decidir el paseo nosotros, el perro nos ladrará, nos llamará la atención de mil formas hasta que nos demos por vencidos y hagamos lo que él quiere desde un principio. Para evitarlo, lo mejor es no hacerlo nunca, y ignorar totalmente estas “llamadas de atención”.

El caso de los ladridos es muy común y a muchas personas le llega a provocar problemas con sus vecinos. Una forma de evitar que nuestro perro ladre para conseguir cualquier cosa es ignorándole cuando lo haga. Si no le hacemos caso se dará cuenta de que los ladridos no sirven de nada y no los repetirá cuando quiera “pedir” o “exigir” algo de nosotros.

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