Las mascotas de la Eurocopa

Texto: Carlos Mateos

Tras varias semanas posponiéndolo por diferentes motivos, me decido por fin a empezar con la serie especial dedicada a la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Desde esta semana y todos los viernes escribiré algún artículo relacionado con el evento, en la línea de lo que hice en el pasado Mundial de Sudáfrica. Creo que una buena forma de empezar es dándole a un repaso a uno de esos elementos que no faltan en ningún torneo: Las mascotas.

Más o menos horribles, se han convertido en seres inherentes a toda competición que se precie. En el caso de la Eurocopa, la moda comenzó con Italia 80. Es decir, cinco ediciones se quedaron huérfanas de esta figura, que futbolísticamente hablando nació en el Mundial de 1966 con aquél león de nombre “World Cup Willie”.

Pinocchio (Italia 80): No resulta difícil intuir la escena. Un grupo de creativos a los que se les acumula el trabajo y tienen que hacer el encargo a última hora. Empiezan a pensar en algo que pueda identificar al país. A uno se le ocurre un plato de espaghettis pero carece de sentido estético. Otro se plantea la posibilidad de ponerle ojos a la torre inclinada de Pisa pero es difícil diseñar mercandising con esa forma. Entonces uno tercia “Ecco! Dobbiamo fare un pinocchio”. A la hora del cierre nadie tenía muchas ganas de pensar así que la idea resultó elegida. Estereotípico hasta más no poder, al menos decidieron adornar su nariz con los colores de la bandera y ponerle a un gorro blanco y sin ningún tipo de alarde, ”Europa 80″. Ah, y un balón por si acaso. Completamente diferente de lo que presentaron para el Mundial de 1990.

Péno (Francia 84): Francia es la cuna de la moda, también del diseño, pero desde luego no la de la imaginación. Gallo para la Europa y gallo para el Mundial, que para eso es el símbolo del país. Hablemos del modelo pionero, vestido con los colores de la selección y calzado con unos zapatones bien ataditos y de lo más simples. Por su aspecto bien podría haber sido pintado por Walt Disney, con esos guantes marca de la casa. El nombre atiende a la palabra “penalti” en la jerga francesa.

Berni (Alemania 88): Quizás una de las más simpáticas de todas las que se han visto hasta la fecha. Definido como “un simpático y entusiasta aficionado al fútbol” por la federación germana, se llama así en honor a Berna, la ciudad suiza donde estaba la sede de la UEFA y además el lugar en el que los locales conquistaron el Mundial del 54. El único pero, sus accesorios. Por la cinta y las muñequeras parece que viene de jugar un partido de tenis. Ojo a la siguiente.

Rabbit (Suecia 92): ¿No os recuerda a otra?. Igual soy muy mal pensado pero el caso es que me la jugaría diciendo que está inspirada en la de la Eurocopa anterior. Lamentable lo de los nórdicos que no se comieron demasiado la cabeza pensando en su mascota. El encargado de pertrechar semejante plagio fue además tan vago que ni siquiera pensó en la posibilidad de llamarla de una forma original. Para olvidar.

Goaliath (Inglaterra 96): Otro país que decidió no salirse del sota, caballo y rey. Resulta una bendición que este león se comiera la plaga de conejos que amenazaba con asentarse en las ediciones sucesivas pero se esperaba algo más que un pariente lejano de “World Cup Willie” del 66. Este al menos sonreía y estaba más estilizado que aquél armario que poseía espaldas de hooligan y un rostro más bien inexpresivo.

Benelucky (Holanda y Bélgica 00): Difícil definir la mascota que representó a la primera Eurocopa compartida de la historia. Un engendro raro en el que se pretendía representar lo particular de estas dos naciones. Por ello decidieron usar al típico león de la federación holandesa y ponerle elementos que representan a los “diablos” belgas, todo ello decorado con un pelo de lo más estrambótico mezcla de las dos banderas. El nombre, Benelux + suerte (en inglés).

Kinas (Portugal 04): Una mascota tan sosa como la Eurocopa a la que representó. Según parece es una mezcla entre humano y felino y eso le convierte en elástico y le permite adoptar diferentes formas (aquí representada solo una de ellas). La realidad es que no dice gran cosa, otro de esos diseñados sobre la bocina y con las luces apagadas.

Trix y Flix (Austria y Suiza 08): Estos gemelos de los Alpes continúan con la tradición reciente de no quemarse la cabeza en busca de ideas. Representan la sobriedad propia que se le presuponía a los dos organizadores y todo con los colores rojo y blanco, muy políticamente correctos en la medida en que son los de ambas banderas. Una pena que, aunque sea remotamente, la segunda Eurocopa que ganamos se pueda asociar a algo así.

Slavek y Slavko (Polonia y Ucrania 12): Las mascotas corales siempre han sido muy criticadas y sin embargo ahí siguen, apareciendo ante nuestros ojos sin solución de continuidad. El nombre, como en la edición anterior, fue elegido por los internautas. Los personajes… a saber por quién. De nuevo otros dos jóvenes, esta vez con unos pelos de lo más horrendo y una musculatura muy propia de los pueblos eslavos. Lo único deseable es que no marquen tendencia, ni entre los espectadores ni entre los futuros encargados de albergar la Eurocopa.