Aligerando

gatosEn marzo pasé en Sevilla diez días. En febrero y abril no más de un par de semana. Hace ya unos meses que vivo entre Sevilla y Santiago, y encima está el trabajo en el resto de España.

Micio y Pippo llevan viviendo conmigo casi 6 años, y ya no puedo estar con ellos. Con toda la pena de mi corazón, y empiezo ya a llorar mientras escribo esto, he tenido que buscarles otra casa para que puedan estar con alguien que pueda atenderlos mejor.

Estarán mejor, ellos. Yo… me acostumbraré. Echaré de menos a la sirena de Micio, y al calorcito de Pippo en las noches de invierno. Llevo dos años aligerando mi vida, y ellos son lo último que he soltado.

Igual con estos dos últimos post parece que estoy tristona. No es eso, pero a veces una se pone contemplativa según le va evolucionando la vida. El mes que viene cambiamos de piso, en Sevilla, y estamos muy ilusionados. Es nuestra primera casa juntos aquí (la de ahora me la busqué yo solita) y está en una zona fantástica – a menos de 500 metros de Freskura, no digo más.