Peluquería Canina

Tipos de pelaje: Las diversas razas caninas e incluso las variedades de una misma raza presentan pelajes diferentes. En el perro, en cuanto a longitud, existen varias modalidades de capa: pelo corto, medio y largo. Según la textura, podemos distinguir tres tipos característicos: liso, ondulado y duro. Además de las distintas clases de pelo, muchas razas presentan un subpelo denso, apretado y protector contra el frío, el agua, el hielo y las inclemencias del tiempo en general.

Cepillado: Práctica fundamental para todas las razas caninas, sin distinción del tipo de pelo que sólo influirá en la clase de útiles a emplear, así como en la frecuencia e intensidad de la operación.
Los perros suelen tener dos épocas fundamentales de muda y regeneración del pelo a lo largo del año, que coinciden generalmente con las estaciones de primavera y otoño. Sin embargo, a lo largo de todo el año se produce caída y regeneración de la capa, de forma más o menos aguda.

En los ejemplares de pelo corto y liso, el cepillado diario con un guante de crín o cepillo blando asegura la retirada del pelo muerto, la oxigenación y la activación subepidérmica que favorecerá una piel sana y exenta de parásitos  indeseables. El cepillado se iniciará suavemente en la garganta, continuando con el pecho y las patas, para terminar con la parte superior del cuello, el lomo y la grupa. Siempre debe frotarse en la dirección del pelo, pasando dos o tres veces por cada parte, sin apretar para no irritar la piel o producir heridas. Tras esta operación conviene humedecer una manopla de felpa en una loción bactericida específica que completa la “toilette” diaria de nuestro perro.

Los animales de pelo largo deben ser cepillados en dirección a favor del pelo con peines de púas más largas, pero de puntas romas, pasando al menos dos veces por toda la superficie corporal antes indicada. Los perros de pelo duro o pelo largo ondulado deben ser “cardados” suavemente con una herramienta especial que asegure la limpieza del pelo muerto y permita la aireación de la piel.
Lociones insecticidas y bacterisidas son auxiliares preciosos para el cuidado del manto del perro, debiendo aplicarse diariamente o al menos uno de cada dos días.

Trimming y Stripping: Muchos perros de pelo largo o duro requieren un recorte complejo del pelo por exigencias puramente estéticas que se llama “trimming”. El “stripping” es en realidad un cardado terapéutico, acompañado o no de recorte, necesario para muchos animalitos de pelo duro, que asegura la eliminación del pelo desprendido y de las eventuales partículas externas que pudieran haber quedado enredadas en el manto. Estas operaciones suelen ser realizadas en establecimientos especiales “peluquerías de perros”, bajo control veterinario, aunque con, un poco de práctica y los implementos adecuados podemos realizarlas nosotros mismos sin salir de casa.

Cepillado e higiene de cabeza y cola: la cabeza en los perros de pelo liso bastará con ser frotada suavemente con un paño de felpa sin rozar los ojos ni el hocico. En casos de pelliargo será conveniente utilizar un peine de púas largas antes del masaje con el guante o paño mencionado. Los ejemplares de pelo largo y duro serán peinados previamente, muy dulcemente, pero con cierta energía y posteriormente con los dedos de nuestra mano aplicaremos la loción con masaje firme, pero no violento, cuidando de no tocar las mucosas nasales ni oculares.
La cola, en razas que no exigen su amputación, será cepillada o peinada a “contra pelo” por su parte inferior para terminar con un masaje o cepillado “a favor” que asegure la completa higiene de este apéndice.

Por: Mascotia.