Como hoy

Un sábado normal como hoy empieza tipo 8am cuando mi gata Guille ya no aguanta más de hambre y aburrimiento y decide saltar desde el respaldo de mi cama a la almohada. Tantas veces como sea necesario con tal que me levante y le sirva su pelet premium en su plato premium.

Desayuno en la cama con #Yoyo, ducha y partir a la ecoferia deLa Reina lo más temprano posible antes que se les acaben los huevos de yema naranja. Tengo mis caseros: los dos puestos del fondo (los más surtidos), el “volaíto” (siempre tiene buenas lechugas y a veces lleva pomelos), la señora de los queques deliciosos y la niña del pan orgánico. A veces voy sola, a veces nos acompañala Isi. Pero no hay sábado que no vaya.

Expo Mafalda

Una mañana como hoy continua con la visita a la exposición sobre Mafalda en Casas de Lo Matta. Según mi madre, aprendí a leer con los libros de Mafalda. Tengo muchos recuerdos de mi infancia con ella, sobre todo me acuerdo de cómo iba entendiendo cada tira según iba creciendo.

La entrada a la expo es carísima. Son $7 mil por cada adulto, y si no fuera por el descuento y por un feliz “reembolso cultural”, me la habría perdido.

Un almuerzo de sábado es casi siempre en familia. Por ejemplo, pizzas a la piedra en la casa de mis primos.

Plop! Galería

De cuando en vez, nuestros amigos de @PlopGaleriainauguran una nueva exposición y para nosotros es un honor y placer ir. Este sábado en particular presentaron “Lo que el viento me dejó” de, de quien ya me habían llamado la atención sus gatos. Y sé que los dueños de @PlopGaleria son #catlover tal como yo.

Si quedan energías, una noche de fin de semana como hoy se comparte con amigos o se cocina o se escucha música. Hoy se hizo todo eso. Y fue un tremendo final feliz para un sábado como hoy.