Deporte: La mejor terapia.

Llevo un tiempo sin escribir porque he estado en esa agotadora búsqueda de oportunidades para mi hijo,  tarea que no es nada fácil teniendo en cuenta su edad.  Ya con 14 años las cosas no son iguales y es hora de pensar en un proyecto de vida. El tiempo pasa muy rápido y no hay lugar para la improvisación,  es necesario ir a lo seguro. Pero bueno,  al tema. Viendo la baraja de opciones terapéuticas todo es muy similar,  quizá la diferencia radica en los precios y la accesabilidad; Terapia ocupacional,  fonoaudilogía, fisiatría y demás.  y recordé que la mejor terapia para Sebastián ha sido el deporte,  su pasaje al planeta tierra diría yo.

Dos deportes han “conectado” a mi hijo,  la natación y la equitación.  Con el primero ha sido sensacional, el agua es su elemento no hay duda. Sumergirse,  girar,  saltar en el agua lo hace muy feliz,  es su lugar para socializar. No olvidaré el día que estando en la piscina se detuvo por un momento de sus juegos,  sale y busca a uno de los instructores de otro grupo que entrenaba allí y le dice “lanza!” tomando las manos y poniéndolas bajo sus brazos. El instructor con la mayor inocencia (pues no sabía que era un chico con autismo) lo ha lanzado,  aclaro, con mucha técnica y cuidado.  El agua había logrado lo que años de terapias intentaron: Interacción funcional.  Los días siguientes a este evento se dirigía a su instructor con la mayor naturalidad y se integraba a su grupo sin mayor dificultad.

Con la equitación igual de maravilloso. El caballo lo calma,  lo aterriza,  lo “controla”.  A lomo de caballo sus estereotipias disminuyen,  su ansiedad se merma y su lenguaje se incrementa.  Luna,  su yegua favorita,  lo entiende a la perfección.  Sabe que cuando está aburrido es hora de trotar,  lo dice con su cabeza al instructor, quien a la orden “trote” da inicio al enérgico paso del animal y es ahí cuando Sebastián se endereza, se agarra fuerte y sonríe.  Lo disfruta cantidades.

Las terapias tradicionales son necesarias,  fundamentales para ayudarlo a entender el mundo,  pero el deporte es indispensable.  Nuestros hijos evolucionan siempre y cuando se les den alternativas variadas para explorar su entorno,  para ser los “mejores” en lo que les gusta.  Motivación es la palabra.  Acaso esta sociedad no sería mejor si cada persona hiciera lo que más le gusta en la vida con regularidad y no lo que le toca?

A propósito del tema,  quiero compartir el post de Autismo Diario : “Deporte y Autismo”  que me parece muy completo y que fundamenta la razón por la cual espero seguir proporcionándole a Sebastián estas experiencias motivadoras.