Los caballos de Giuseppe Queirolo

Eran las 9 de la mañana y nos encontrábamos en el Jockey Plaza muertos de frio, era sábado y estábamos aún con sueño, luego de media hora de debatir nuestra próxima parada nos sentimos listos para encontrarnos con nuestro personaje.

A diez minutos de nuestro primer destino se encontraba la UNALM, una ciudad universitaria de 6000 hectáreas dentro de ella árboles, animales menores y mayores; y sobre todo historia.

Ahí nos encontramos con Giuseppe Efren Queirolo Villarán, estudiante de Zootecnia que cursa el noveno ciclo.

Impresionados con su amabilidad, decidimos hacerle una pequeña entrevista, la cual se extendió a 1 hora. Rodeados por 24 caballos comenzó la interesante charla.

Queirolo nos comentó una fascinante historia, ésa que tanto lo apasiona, los caballos.

Desde su ingreso a la universidad, hace seis años,  supo a que dedicarse y es por ello que hoy es el encargado del área de equinos en la Facultad de Zootecnia, a pesar de que no cuenta con la ayuda que se necesita permanentemente del estado, él ofrece los 7 días íntegros que tiene la semana a esta labor.

Canela y Primoroso son los caballos que tienen más edad y más historia en este lugar; nos relató la competencia a la cual participó en febrero del 2011 en Mamacona, ganó y ello le da motivación para seguir adelante.

Cabe recalcar que no sólo su pasión son los caballos, sino también los niños con capacidades especiales; en las clases de equitación que da a estos niños ha ayudado a más de 10, manteniendo la amistad y reconocimiento no sólo de ellos sino también de los padres.

No cuenta con apoyo del estado ni de la municipalidad e increíblemente la propia universidad le ha dado la espalda, pero él nunca se rindió y afirma que no lo hará jamás. Es su vida y su carrera, tiene huellas del trabajo, fisuras y fracturas. Pero el persevera aun con las dificultades por conseguir una mejor calidad de vida para estos seres tan inteligentes y amorosos, como él recalca, que son los caballos.

Su trabajo no es pagado, claro está, pero eso a Giuseppe no le importa, porque para él vale más que oro ver correr, jugar, nacer, y todo lo que conlleva la vida de sus amigos los equinos.

Diez son los compañeros que lo ayudan en esta labor, ellos están en tiempo parcial, pero no con menos pasión.

Haciéndose más que un entrevistado, nos demostró que somos sus amigos, al ver que estábamos interesados en su historia y en la de cada uno de los 24 caballos,  nos invitó a participar en las clases de equitación, pues ese es el único ingreso que hay para abastecer de alimentos y medicamentos a éste área de la facultad.

No será la primera ni única vez que iremos, se lo aseguramos y nos comprometimos como él a apoyar a los caballos íntegramente.

Por Sara Granda Zúñiga.