Papá, quiero uno.

Tengo un vecino que tiene ponis, en principio como mascotas, pero también para trabajar. Tiene una huerta que suele trabajarla con una yegua, pequeña, pero dura y fuerte, da gusto verla trabajar. El caso es que una de las yeguas ha parido y hemos estado viendo al potrillo, ésto con niños sólo puede acabar de una forma: “papá, quiero uno”.