De casaulidades y vecinos

Anteayer me dice la Sra. Salamandra que había visto a “un tío” mirando hacia el patio. Le recordaba levemente a uno de los vecinos de patio pero lo veía más delgado. Justo a la hora de la comida llamó a la puerta una mujer jóven. Como estábamos en plena comida no abrimos, escarmentados por los intentos de invasión de los extraterrestres del “Planeta Agostini”.

En pleno sopor postprandial vuelve a llamar la misma mujer. La Sra. Salamandra decide abrir. Es la vecina de patio, su gata, una tricolor jovencita que se asoma mucho a la ventana ha salido a pasear al patio y no la encuentra. Piensa que pueda haber bajado a mi patio y que no sea capaz de subir. Voy al patio y la gata no está. Dejamos pasar un rato y cuando me estoy planteando salir a buscar yo también, mi mujer ve a la gata de paseo por el muro que separa los patios. Voy a buscar a la vecina, que resulta que está buscando en los árboles que están frente y desde la calle vemos a la gata. Me dice la vecina que a la gata le gusta el agua y que no sería raro que se metiese en la piscina.

Con un poco de comida conseguimos atraer a la gata y capturarla. La metemos en un transportín y la acompaño a casa. Hablando con la vecina nos enteramos de que mi vecino de patio más próximo está trabajando en Galicia (por eso no da ni un ruido el pobre) y que la exhibicionista es peluquera, lo que no sé porqué refuerza la teoría de la depilación.

Por casualidad rescatamos un gato, aliviamos los nervios de una persona y nos enteramos de alguna intimidad de dos familias.

El cuadro del gato es de Tracy Allyn Greene.