DE NUEVO PIROKUMULUS… y KALIMA

Mi siguiente entrevista fue con Pirokumulus, pues como bien sabéis, Kalima no abandona su saloncito. Quedamos sobre las 4… nos pareció bien a los tres, era necesario coordinarse. Pirokumulus terminaba una faena y se pasaba por aquí. Esta vez opté por la palmera, me permitía una mejor colocación estratégica teniendo en cuenta los pertrechos con los que se acompaña el gato en cuestión. Dispongo ahora de la última tecnología con mi recién estrenado iPhoneCat, así que sabía que Kalima dirigía a Pirokumulus a través de la red pública hasta llegar a mi jardín y me mantenía informado de la evolución. Que iba a llegar lo sabía. Por dónde aparecería, no.

Como no parecía que Pirokumulus fuera a ser puntual, decidí ocupar el tiempo en enseñar a Churrito a trepar al magnolio para mantener su entrenamiento a buen nivel, es muy estrecho de todo y no tiene presencia felina, pero esto podría resultarnos útil si tuviéramos que hacerlo pasar por algún lugar angosto.

Sonó el iPhoneCat.

Ya llevaba puesto el pinganillo y pulsé la tecla verde con la uña. Maullé.

Churrito bajó disparado del árbol y se puso a lloriquear como un loco y a dar vueltas y saltos por encima de uno de los desagües del jardín.

Al teléfono Kalima informando de que Pirokumulus había llegado pero no podía levantar la tapa.

Momentos de máxima tensión…

Envié a la veloz Canela a avisar a mi madre para que nos ayudara.

Tardó un poco porque estaba ocupada en sus menesteres y haciéndole carantoñas a mi padre.

Pero al fin lo conseguimos. Y apareció el felino. ¡Casi me dio un pasmo!