mi nombre y otros problemitas domésticos

Cierto, soy celosa de mi intimidad, quizá a veces de forma un poco enfermiza en cuanto a este blog se refiere, no lo sé. Lo que sí sé es que ya bastante me desnudo como para encima dar mi nombre apellidos y foto-carné (como haya un terapeuta- psicólogo bueno tiene aquí material como para escribir un libro o dos sin haberme conocido en persona).

El caso es que desde que tengo visitas más asiduas, y sobre todo comentarios, básicamente desde enero, hay algo que me incomoda pero no he sabido muy bien resolver, y es mi nombre; no sé cómo llamarme a nivel virtual, así que por hacerlo congruente y no comerme demasiado la olla puse desde el blog translucidoh en mi Gravatar y así se ha quedado un tiempo. Pero no me gusta, ni me identifico con él, la verdad. Primero porque es demasiado masculino, y si no te has enterado que yo soy mujer, es que no me has leído demasiado. Además lleva el prefijo trans y no quiero parecer como que ha habido cambios de sexo, que yo sepa ha sido siempre el mismo y no tengo ninguna intención de cambiarlo. Y segundo porque yo no soy mi blog, que aunque suene a una perogrullada es algo que quiero dejar claro, igual que tampoco soy mi hija pequeña, por mucho que la adore y haga cualquier cosa por ella. Este blog es mi “hijo virtual”, un compromiso conmigo misma para no dejar de pintar y escribir, porque sé lo importante que es para mi equilibrio en todos los sentidos seguir haciéndolo, y un intento de sacar al mundo lo que si no estaría olvidado en los muchos cuadernos, hojas y hojitas que conforman mis más preciados tesoros guardados a lo largo de los años. Supongo que creo que pueden ayudar, igual que me ayudaron a mí en su momento, supongo que se merecen una segunda y sucesivas vidas al salir en las pantallas de ordenadores de gente que ni conozco ni me puedo imaginar, en mundos muy diferentes al mío.

Todo esto no es nuevo algo ya está dicho en la página Sobre mi  , y a la vez sí, porque he decidido dar el paso de volverme a presentar, aunque sea para que cuando haga un comentario os podáis dirigir a algo más concreto que no es un blog con un nombre algo escurridizo (lo admito, pero también diré en su defensa que me vino por inspiración, y tendrá su por qué aunque se me escape un poco). Aquí me viene la imagen de las manos en la oscuridad que abriéndose muestran un granito de arena luminoso en La historia Interminable por la emperatriz que pide a Bastian que le regale un nombre si quiere salvar su mundo. Admito que no he leído el libro, pero la película forma parte de mi infancia y el vídeo de VHS que lo contenía acabó rallado de tanto verlo en casa.

Poder nombrar algo es importante, porque lo haces real al nombrarlo, porque le otorgas valor y un sitio en tu mundo, así que esta entrada, aunque diferente a las demás es importante porque como escritora/pintora/un-poco-de-todo me hace algo más accesible. Aunque tengo que admitir que Juan me llamó una vez Dama del Aire y me pareció precioso a la vez que inalcanzable, voy a ser práctica y escoger uno que ya existía para mí antes que este blog: pgatina.

¿Y por qué? Básicamente es mi dirección de email desde hace ya unos años, se me ocurrió porque era el nombre que usaría, pensé, si montase “un algo creativo” alguna vez, pero tiene unos cuantos porqués que lo sustentan. ..

Primero porque el concepto de pegatina me gusta, se pega a cualquier superficie pero es ligera y no tiene por qué ser intrusiva – se puede despegar y poner en otro lugar si es necesario. Segundo contiene mis iniciales PG al principio. Para los que seas observadores habréis visto que en muchos de mis dibujos (aunque no en todos) firmo con mis iniciales seguidas del año en que se hizo; premio para los que a lo ¿Dónde está Wally? ya supieran cómo eran mis iniciales. Y luego está la gatina que llevo dentro, esa felina que sabe estar alerta sin que se note, es independiente, se mueve con elegancia y con eficiencia de movimientos llegando allá donde quiere ir, intuitiva, sigilosa, encantadora. Bueno, más bien es la gata a la que aspiro ser, no puedo decir que yo sea tan perfecta en movimientos como los gatos (ni mucho menos!!), peero, por qué no intentarlo aunque sea con la intención e imaginación.

Y sobre todo, es un nombre que como llevo tiempo con él, me identifico fácilmente y me parece original. Alguna razón más hay, pero esas me las guardo para mi pequeño territorio de privacidad.

Uhmmm… le acabo de preguntar y parece que mi gata se eriza menos en estos temitas delicados de territorio ahora que tengo un nombre con que llamarme, será buena señal…