LECCIONES DE CHACHA

Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón;
Contaré todas tus maravillas. Salmo 9:1

Voy a estar escribiendo de algunas de las lecciones que he aprendido de Chacha. ¿Piensas que es posible aprender algo de tu mascota? Si me conoces has de saber que recibí a Chacha como un regalo cuando regresamos a Fairview Oklahoma. Al principio mi vecina me pidió que le cuidara a sus dos perritos Chihuahuas cuando ella no estaba en casa, que es muy seguido. ¡Chacha estaba quiquitita! ¡El veterinario ya había dicho que no se iba a lograr! Necesitaba cuidado constante, necesitaba levantarme varias veces durante la noche para darle de comer y ver que estaba respirando… nunca salia de su camita cubierta en su cobijita; su cabecita estaba casi sin pelo en la parte de arriba; parecía una ratita frágil… no hacia ningún ruido, ¡Estaba muy preocupada por ella! La vez que me la encargaron por 10 días me enamore de ella.

Una noche, estaba nada mas cargándola y platicandole cosas bonitas, con cariño; ¡Y decidí orar por ella! Yo se que mi Padre ama a sus criaturas. Después de eso la puse en su camita y la cubrí con su cobijita. Después de unas horas de sueño pensé que estaba soñando porque oí un pequeño ladrido; abrí mis ojos y mire al lado de mi cama y ¡Allí estaba Chacha! Me miro y me hizo una preguntita ¿? ¡Me levante y la traje conmigo a mi cama; esa noche ella se enamoro de mi!

Le di gracias a Dios por contestar mi petición y desde ese día hubo un lace entre nosotras que nadie podía romper. El día siguiente cuando vinieron por ella mi corazón sintió un jalón de esos que sientes cuando te quitan algo que es tuyo. Me reprendí a mi misma porque no era mía!

Pasaron algunas semanas y los vecinos tenían muchas ocupaciones y un día que fuimos a ver a los perros me dijo la vecina que si quería yo a Chacha; ¡que la iba a regalar porque ya no podía con los dos perritos! ¿Que si quiero a Chacha??? Sammy le dijo que lo íbamos a pensar; yo fui a tome a Chacha y le di las gracias a mi vecina. ¡Regrese a casa con mi paquetito peludito y precioso que ahora si era mio!

¡Desde ese día he tenido la amiga mas fiel y cariñosa que te puedas imaginar! ¡Somos como mermelada y pan! ¡Como pan con cajeta! Al principio la dejaba en casa cuando salíamos a la iglesia o a lugares públicos; pero cuando regresábamos a casa ella lloraba y lloraba que me hizo sentir que ya no quería yo dejarla nunca. Comencé a notar que ya no necesitaba tomar las medicinas para la ansiedad que había estado tomando por meses. ¡Cuando le dije esto a mi doctora ella misma me recetó a Chacha como mascota de terapia! Esto me dio la idea de buscar alguien que me la entrenara para que pudiera yo sacar su licencia de animal de servicio; no encontré a nadie cerca así que decidí hacerlo yo. Después de algunos meses pude sacarle su licencia y ya pudo ir conmigo a todos lados. Aquí en Estados Unidos tenemos muy buenas leyes para personas con necesidades especiales y esta es una de ellas. Chacha puede ir conmigo a todas partes con su licencia.

¡Esta es mi foto favorita de mi Chacha! Mira que sana y alerta estaba; todavía una bebita; me seguía para todos lados; y desde que ya tiene su licencia de animal de servicio puede ir conmigo a todas partes legalmente. Ella ha hecho 4 vuelos por avión conmigo, vamos a la tienda juntas y hasta a la iglesia; el domingo fuimos a una fiesta de quince años de unos amigos muy queridos y cuando llegamos al salón que rentaron, la persona que estaba recibiendo a los invitados me dijo “No puedes entrar aquí con perro” yo le dije “Ella no es cualquier perro es Animal de Servicio” “¡Ah okay! ¡No hay problema, discúlpame”! Esto sucede en todas partes hasta que se acostumbran a nosotros. Nadamás les muestro su licencia y ya no hay problemas. Estoy muy agradecida por esto. Mucha gente me ha dicho que se porta mejor que ningún niño; estoy muy orgullosa de mi beba.

La manera en que Dios nos ha juntado es un pequeño milagro; cuando todavía vivíamos en Texas hace un par de años, le pedí a Sammy que me dejara tener un perro; un perro que pudiera estar conmigo todo el tiempo y no afuera en el patio como todos los que hemos tenido. Pensaba yo que me ayudaría a no sentirme tan sola. Fuimos al lugar donde recogen perros que la gente ya no quiere y vimos a tantos que me dio tristeza; allí en una jaula estaba esta preciosa perrita Doberman roja; nos dejaron tener un rato con ella a solas y cuando me senté puso su cabecita en mis piernas; desde ese momento me robo el corazón. ese mismo día me la lleve a mi casa. Fuimos a la tienda a comprar todo lo que necesitábamos para ella incluyendo una jaula para ponerla al lado de mi cama por la noche. Le puse por nombre “Penny” porque era del mismo color de las moneditas con el mismo nombre.

Cuando Ruth y sus niños fueron a visitarnos la correteaban, le jalaban su cola, sus orejas; al principio ella se metía debajo de mi cama y lloraba; les pedí que la dejaran en paz pero fue en vano. Un día Penny le agarro la cabeza con su trompa a Alex; no le hizo ningún daño ¡Si hubiera querido lo hubiera hecho! ¡Ese día me la quitaron y la fueron a regresar! Me quede llorando… ¡mi pobre Penny! ¡Solamente estaba regresándole a mi nieto el mismo tratamiento que le habían estado dando por días! ¡Todavía me pregunto que le paso a mi Penny! ¡Ahora ni se me permite ver a mis nietos; pero me quitaron a mi Penny! Ya los perdone pero no puedo cambiar lo que son.

¡Bueno! Dios sabia todo esto desde el principio y tenia a Chacha para mi; mira todas las circunstancias que no son coincidencias; y ella, así de chiquita como es tampoco puede ir a visitar a mi hija y nietos; se me dijo claramente “¡No puedo confiar que la traigas a mi casa!” ¿Porque? Ella esta educada en todo, y mas que cualquiera de sus cinco perros que ellos tienen y es limpia como ningún otro perro; mi casa no huele a nada mal. ¡Bueno, que se puede hacer!

Cuando estuve haciendo mis viajes por avión Chacha tenia su manera de decirme: “YO NO ME QUEDO” Aquí te pongo una foto muy clara de tal declaración:

Voy a escribir mas de nuestra historia la próxima semana.