Será alto, rubio y con los ojos azules…

¿Recordáis aquella publicidad pelín racista de Sanex? Pues es lo que me encuentro yo a diario en la protectora. ¿Cómo puede ser que seamos tan fríbolos e hipócritas a la hora de elegir a nuestro mejor amigo? Está claro que en el mundo perruno (y también gatuno) o eres guapo y cachorro o vete despidiendo de poder encontrar un hogar…

Siempre me encuentro la misma idea, queremos un cachorro para enseñarle nosotros, para que nos quiera desde el principio… vamos a ver, los cachorros no sabemos como van a ser (un punto muy importante para la mayoría de los adoptantes), si no tenemos mucha experiencia o no nos hemos formado bien, lo que crearemos será un pequeño monstruíto que regresará al albergue cuando deje de ser el lindo cachorro que nos llevamos y por último, pero no por ello menos importante, uno solo echa de menos aquello que ha conocido, por lo que los cachorros, criados en protectoras no saben lo que es un hogar, nunca te agradecerán el que los hayas adoptado y no podrás evitar que crezcan pensando que tienen derecho a todo lo que les ofreces. En cambio, los perros adultos ya sabemos como son, su carácter (que se nos olvida preguntar por cómo son los animales, nosotros tenemos cada uno nuestra personalidad, lo mismo ocurre con los perros/gatos. Los habrá más simpáticos, más cariñosos, más controladores, más dependientes, más activos, más tranquilos,…). Saben lo que es el calor de un hogar, que los saquen a pasear, el cariño de una familia… tengo cientos de ejemplos de perros (y gatos!) adoptados de adultos que no es que se integren perfectamente en su nueva familia, si no que viven eternamente agradecidos a su nuevo compañero!  Elegir a nuestra mascota por el físico es tan absurdo como casarte con una persona la noche que la conoces. Piensa que vas a convivir con ella durante muchísimos años. De verdad es tan importante que te parezca bonito, que sea de raza, criarlo tú?

A mi personalmente lo que me interesa de un animal es cómo es. No tengo perro, aún, pero mis dos gatos son adoptados. A Jesse lo adopté en el CIAAM con más de 9 meses. Tenía claro lo que quería, un gato adulto y cariñoso. Además es negro, para más señas. Por lo visto la gente es supersticiosa y estos animales tienen aún peor salida. Jesse es un auténtico amor de gato, nos adora y le encanta recibir mimos. No creo que haya absolutamente ninguna diferencia con mi otra gata.

Deciros que en la protectora tenemos a Taz, sin duda alguna el mejor gato que puedas encontrar. Yo con los dos que tengo y un posible perro en un futuro no quiero meter más animales en casa, pero si pudiera sin duda sería él. Cariñoso, atento, jamás saca las uñas o intenta morder. Paciencia infinita de bicho. Pero claro, tuvo la mala suerte de caerse por una ventana, destrozarse la cara y encima es negro y adulto. Peque, me parece a mí que lo tenemos complicado. Además, es compatible con perros! Vamos, una joya. Sigo con los míos, a Marisa me la encontré en la calle. Estaba en la ventana de un bar al que solemos ir, era aún pequeña, tendría como 4 meses. La estaban rifando entre los clientes del bar y decidí llevármela. Fue en brazos hasta casa y aquí está. Me informé de cómo se cría a un gatito, que hay que hacer para evitar arañazos y mordiscos. Yo, que nunca había tenido gatos, me junté con dos. Y hasta he sido casa de acogida (para los que seguís el blog, informaros que Totoro ha sido felizmente adoptado por una chica estupenda y ahora vive feliz en una casa con otro gatito). Esto me lleva a otro punto, el económico. Sacar a Marisa de la calle me costó unos 400€ entre analíticas, vacunas, castración… por ello me sorprende enormemente cuando en las protectoras te piden un poco de dinero por adoptar a los animales y la gente se queja del precio. Con lo que pagas no cubres toda la asistencia que le han dado a ese animal y además colaboras en que la protectora siga haciendo su labor, que no tiene nada que ver con las que realizan las perreras que aún existen hoy en día.

Volviendo al tema principal, tenemos perros excepcionales en la protectora que no tienen fácil salida, por ser feos, mayores o mención a parte merecerían los considerados potencialmente peligrosos. Si yo quisies un nuevo compañero, lo primero que haría es informarme de sus necesidades. Un vez que sé que las puedo cubrir, buscaría el que mejor se adapte a mí, mi vida, mi forma de ser. Qué fuese guapo o feo debería ser lo último a la hora de hacer mi elección. Lo importante, al menos para mí, es que el animal que me lleve a casa sea tan feliza conmigo como yo lo voy a ser con él.

No compres, adopta! Las perreras están llenas de animales esperando otra oportunidad