LECCIONES DE CHACHA 2

Salmos 26:7 …para exclamar con voz de acción de gracias
y para contar todas tus maravillas.

Creo que todos tenemos hábitos de esos como morderse las uñas; el mio es pelarme mi labio del lado derecho abajo; no recuerdo cuando comencé a hacerlo pero ha estado pasando por años. De repente me sale sangre y decido ya no volverlo a hacer y después ¡lo hago!… ¡por eso se le llama habito! Cuando era niña mi papá tenia que recordarme que tomara agua; siempre tuve ese problema de labios secos…un día una señora me dio un tubito de crema para suavizar los labios… ¡la respuesta para mi problema! ¿He logrado vencer la tentación de pelarme el labio? ¡NO!¡Cuando menos me doy cuenta ya lo estoy haciendo de nuevo! POR ESO SE LLAMA MAL HABITO. Jajajaja bueno! Me creerás que Chacha tiene un habito malo? ¡Pues si! Te cuento:

No recuerdo exactamente como comenzó, pero un día descubrí una mancha roja debajo de su brazo derecho… lo limpié muy bien y le puse crema antibiótica… le puse una venda que no duró porque ni podía caminar con ella; pero la mancha se quitó y pensé que ya todo estaba bien. ¡De repente allí estaba la “roncha” otra vez! Le pusimos la venda otra vez y no se la quité hasta que ya estaba bien. Cuando se la quitamos ya no tenia nada. Un día la descubrí rascándose esa área pero fuerte, fuerte. ¡Cuando vi el área estaba casi sangrando! La llevé al veterinario para que viera que tenia y le dieron esteroides que lo único que conseguí fue tener un perro hambriento todo el tiempo y se puso gordita, (Ya somos dos jajaja).

Como me di cuenta que no tenia ningún grano ni herida, decidí comprarle una camiseta que cubriera esas áreas para que se le quitara la tentación de rascarse. ¡No le gustaba andar vestida! Y lo entiendo… los animales no usan ropa! Pero al fin se acostumbro… la única cosa es que se siguió rascando y ¡rompió la camiseta! … ¿Que hacer? ¡Compre mas camisetas! Para no hacértela muy larga, ya vamos en la quinta camiseta… AY! Entonces comencé a regañarla. Nunca le he pegado, no me gusta esa manera de educar ni para mascotas ni para niños; a mis hijas nunca les pegué, a Alicia nunca le pegué… entonces le hago un sonido con mi garganta que la para de inmediato y ya no lo hace. Se ha acostumbrado muy bien a saber que ese sonido es un regaño que ya lo sabe muy bien. Entonces lo que pasa ahora es lo siguiente: Estamos muy tranquilas y de repente levanta la patita de atrás y se me queda mirando, con la patita en el aire a ver si estoy mirando… nos miramos a los ojos y luego baja la patita despacito, despacito… yo le digo “Good Girl” o sea “Buena niña” … y así hasta la próxima vez!

Cuando estaba bebita de como tres meses… la estaba entrenando y no la dejaba suelta.

¡Bueno! el caso es que tenemos el problema bajo control. Le permito que se rasque por todas las otras partes que ella quiere porque por esas no se lastima; pero cuando se le meten las ganas de rascarse debajo de los brazos allí no; NUNCA porque ya sabemos como vamos a terminar. ¡Entonces vive en camisetas y yo reforzando con cada tentación que allí no nos rascamos! Aun cuando me meto a la regadera le advierto que no se rasque. Ayer precisamente cuando salí de la regadera la encontré aplastada en la alfombra con las orejas de avión; le dije: ¿Que te pasa? ¿Estas bien? ¡No se movió! Me comencé a vestir y ¡nada! Usualmente me sigue y jugamos con mi ropa mientra me estoy vistiendo; allí se quedo aplastada. ¡Entonces la levanté y me di cuenta que tenia la patita de atrás atorada en unos hilos de la manga del bracito! ¡Se estuvo rascando, que es prohibido y se atoró en esos hilos! Le di una buena regañada y le dije que a ver si así se acuerda que no debe de hacer eso. ¡Claro que la saqué de su apuro y la desenredé de los hilos! ¡POBRECITA! Estaba tan feliz y agradecida de estar libre de nuevo; me lamia y se embarraba en mi piel de felicidad.

Le doy un baño de enzimas cada sábado; le deja su piel suavecita y huele bonito. Si por casualidad se le sube una pulga cuando sale afuera esto mata todo. Al principio no le gustaba el agua; ahora le encanta y hasta se pone sentadita al lado del fregadero en la lavandería y no se quita de allí hasta que la bañe. Después de su baño la envuelvo en su toalla y me siento a fregarle su cuerpecito y le encanta…¡hasta cierra sus ojitos!… Tan hermosa…

El tiempo durante se seca su piel es el tiempo mas peligroso de tentación para ella. ¿Y sabes que es lo que ella hace? ¿Se me pega mas cerca que nunca! Como que me esta diciendo: ¡Mami ayúdame a no rascarme! ¿Que te parece? No huye de mi, no se esconde para hacerlo, ¡viene y se me pega como Velcro! ¿Sabes que he aprendido de esto? ¡Que esto es lo mismo que debo hacer yo con mi Padre Dios! Cuando tenga una tentación de pecar en cualquier tentación que se me venga, debo de correr a mi Padre, pegarme a El para que El me ayude a no caer en esa tentación. Yo no se tu, pero yo no puedo vencer nada sin que mi Padre lo haga en mi. Ejemplo: Acabo de prometerle a mi esposo no gastar dinero en cosas que no sean necesidades. No se como sucedió porque siempre había sido muy ahorrativa pero se me antojan las cosas en la tienda y no puedo resistirlas. El domingo pasado fuimos al centro comercial y fui a que me arreglaran las uñas; mi esposo vino por mi y fuimos a una joyería para que le cambiaran la batería a su reloj; mientras tanto yo vi unas joyas que me gustaron y ya tenia varias listas para comprar cuando recordé mi promesa a Sammy; le pedí que me ayudara a ponerlas en su lugar y nos fuimos de allí. Le dije: “Mira que tan fácil ya estaba rompiendo mi promesa” No dijo nada y seguimos nuestro día. Yo se que si las hubiera comprado el no me habría dicho nada; Dios me hizo sentir y decidir no hacerlo. Fue el poder de Dios el que me hizo resistir la tentación.

Cuando regresamos al coche le di gracias a mi Padre por recordarme y por darme el valor de cumplir mi promesa a Sammy; y tengo que depender de Dios para seguirla cumpliendo. Que hermoso ejemplo y lecciones me esta dando mi Padre a través de esta preciosa criaturita que el me dio hace dos años; ¡mi Chacha!