Swing


“Pidió café y un rato estuvo inatenta y distraída,

luego, de repente, brillaron sus ojos y pareció
haber llegado a un término con sus cavilaciones.
-Ya está -exclamó-, ya lo tengo.
-¿El qué?
-Lo del fox-trot, todo el tiempo he estado pensando en ello. Dime: ¿tú tienes una habitación, en la que alguna que otra vez nosotros dos pudiéramos bailar una hora?”

El lobo estepario – Hermann Hesse

 

Era difícil caminar junto a él, lo tenía bastante claro. Andaba muy rápido y cambiaba de sentido continuamente, y es muy probable que lo hiciera de forma intencionada.

No era una persona fácil de seguir, aunque fingiera sutilmente mostrar todos sus trucos y enseñara abiertamente cual sería su próximo paso.

Adoraba ser así. Era su forma de jugar con los demás.

Su vida era un baile, y querer entrar de lleno en su vida implicaba dominarlo correctamente para no perderte por todos sus entresijos. No es como un baile de striptease, en el que uno baila y otro mira. Era como un swing, vertiginoso y lo tenían que hacer dos personas que supieran realizarlo realmente bien.

Lo que resultaba interesante era que ella también sabía bailarlo.