LOLA EN TU SEGUNDO AÑO LUCTUOSO

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Mientras tú envejecías yo crecía. Te convertiste en mi sombra y éramos Lola y Lalo lo que hacía tan difícil saber dónde terminaba yo y dónde comenzabas tú. Aún duele recordarte, aún duele tu ausencia que he tratado de compensar con el amor de cinco perros, mas no ha sido suficiente. Sé que donde quiera que estés me estarás esperando para volver a abrazarte mi peludita, mi dulce compañía. Hoy seguro que el cielo se despejará y dejará ver las estrellas que no son sino los ángeles de cuatro patas que el creador de todo ha llamado con él y que de entre ellas brillarás de una manera especial para mí. Lola por siempre Lola. En tu segundo año luctuoso…Lalo