Amigo de infancia

Mis viejas mascotas

Este era un parque, diferente a los comunes, no era plano, se parecía a colinas pequeñas unas entre otras de césped,  con árboles y plantas, allí me encontraba sentado en una banqueta mirando como jugaban tres perros. Uno era un Bloodhound pero en una versión reducida, el otro un Rottweiler mas grande de lo que parecía y el tercero era mi mascota de infancia, una especie de Setter irlandés pero enano, color blanco y negro.  Me acerque lentamente a los tres y cuando lo vi lo llame, este comenzó jadear y mover la cola como lo solía hacer, lo abrace y me comenzó a lamer la cara, me sentía muy feliz de volverlo a ver. Lo cierto es que luego de un instante me pregunte, ¿porque mi perro esta aquí?, se supone que el mismo lo habíamos perdido y pasado mucho tiempo nos enteramos que había sido encontrado por otra gente en otro lugar lejano, al final nunca jamás lo volví a ver. Antes de irme de ellos vi que el mas grande de los tres comenzó a jugar mas bruscamente con el mas Bloodhound, este no hacia nada, y yo decía tarde o temprano lo matara. Per el perro pequeño comenzó a morder al grande, lo mordía en los labios, en las orejas y en la cara, a veces suave y otras veces fuerte. El grande no hizo nada al final.

Mascota

Mi viejo amigo

Era un mercado, no como los que conocía, los tradicionales,  pero tenia la misma apariencia, eran como cubículos como de tres por tres metros cada uno, en todo el alrededor y entre medio separados por pasillos. En este mismo se encontraba mi madre, atendiendo un negocio que ella supuestamente tenía, y mientras yo me dirigía con dirección a este mercado me encontré con un amigo de infancia de los primeros cursos, de esos amigos que solo los ves después de tanto pero tanto y te alegra la vida. Cuando lo vi le di un abrazo y le dije que nos fuéramos a tomar unas cervezas, dentro mio pensé, pero si ayer bebí hasta muy tarde, y luego pensé, no importa es mi amigo. Le dije que me esperara al frente de la calle que yo iba donde mi madre para pedir algo.

Militares locos

Dentro del mercado hable con mi madre, me dio dinero y me encontré a mi hermano el cual me acompaño para afuera. Al salir del mercado observamos que había una avenida gigante, unos cuatro carriles por cada dirección y no había una pasarela para poder cruzar, los coches iban muy rápido, hasta que pronto se aproximaron unas camionetas militares y unas motos, las mismas venían a una velocidad impresionando, superaban los doscientos. Esos locos de la velocidad giraron justo donde nosotros estábamos y vimos que al frente había un cuartel militar donde llegaron a parar. Nuestra curiosidad era grande que fuimos al frente cruzando cuidadosamente los coches que venían, al llegar había como un regimiento en la puerta una banda de música y varios soldados apuntando con sus ametralladoras a toda la gente que los estaba mirando. La banda empezó a tocar, la bandera comenzó a ser elevada, pero había un militar que estaba casi detrás de nosotros, era capitán por su grado, el mismo comenzó a bailar, pero bailaba una danza española, como sevillana o flamenco no lo puedo recordar muy bien, tenia unas castañuelas en la mano pero no se veían pero las hacia sonar, y su baile era de movimientos de los pies nada mas, casi no movía todo el cuerpo, pero era impresionante como lo hacia. Por otra parte cada vez que continuábamos ahí observando el espectáculo, soldados se acercaban al ritmo de la música, apuntándonos. Llego un instante en que le dije a mi hermano que nos fuéramos porque no quería problemas.

Military

¿Y el amigo?

Cuando nos giramos para cruzar la avenida, vi a mi amigo que se encontraba arriba de una especie de montaña, comencé a silbar para que nos viera y así poder decirle que me espere por un momento. Al cruzar la avenida vi que era una cuesta inclinada de tierra la que había que subirla, en realidad era como una calle de tierra pero bastante inclinada casi unos setenta y cinco grados de inclinación. Empecé a escalar la subida, al principio me costó, pero al final logre terminarla sin problemas. Ya en la cúspide otra vez empecé a silbar fuertemente, el clásico silbido de cuando era niño, el mismo tiene un tono especial.  Vino mi amigo y me vio que estaba tan cansado y con tierra en las manos y los pantalones que nos miramos y le dije: rápido, vamos por alcohol.