RESCATES INESPERADOS

Debo reconocerlo, estamos bastante disgustados. Y sí, digo bien, “estamos”. Os cuento.

El otro día tuvimos la gran suerte de que una pajarita, toda regordeta y emplumada, viniera a nuestros dominios. Dada su juventud e inexperiencia, se metió donde no debía. Nosotros tres la mirábamos con ojos golosos y relamiéndonos los bigotes a la espera de que, agotada, dejara de revolotear por lo alto y pudiéramos jugar con ella.

En esto estábamos cuando llegaron nuestros humanos ¡AL RESCATE! Quién les mandará, me pregunto yo. Y nos quedamos sin opciones, porque cualquiera puede con ellos. Nos alejaron de la pajarita y vimos a través de un cristal como nuestra diversión salía volando por la ventana.

Creo que más tarde quisieron sobornarnos porque nos invitaron a una suculenta lata gourmet de salmón.

Pero no acabó ahí la cosa. Dos días después conseguimos cazar un pequeño murciélago y allí estábamos entreteniéndonos con él cuando Churrito no tuvo mejor idea que entrarlo para que lo vieran nuestros humanos, quienes ni cortos ni perezosos, acudieron ¡DE NUEVO AL RESCATE!

Y aquí sí que ya me planté. Están recortando mis derechos felinos y no estoy nada conforme, así que he organizado una asamblea felina en la que he explicado la situación y mi punto de vista.

Hemos decidido organizar una gran manifestación de protesta ante lo que consideramos un abuso de poder y una injusticia mayúscula y, ahora mismo, estamos perfilando nuestra estrategia. En cuanto tenga los detalles (que se puedan hacer públicos) os cuento más.