LAS ATADURAS…

Gálatas 5:1  Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Espero que recuerdes las historias que te he estado contando de Chacha. ¿Recuerdas como se había estado rascando debajo de sus patitas delanteras hasta casi sangrarse? ¿Y de como por esa razón la he estado vistiendo con camisetitas para que no pueda lastimarse? ¡Bueno! Como todos los días, me metí a la regadera para bañarme una mañana y ella se queda afuerita esperándome a que salga; cuando salí se quedó en el mismo lugar acostadita hasta el piso. ¡No se movió para nada! Me extrañó porque siempre viene a mi y me lame los pies mojados, me ayuda a vestirme; (Según ella, porque mas bien me trata de quitar lo que me este poniendo…). Pero esta vez no se movía para nada. ¡Le pregunte que pasaba! Y nada mas me miraba con una mirada de culpa, como que se había metido en algún problema…

Al fin, ya viendo que de veras algo estaba mal, la levante y al hacerlo me di cuenta que ¡estaba enredada en los hilos de su camiseta! Lo que pasó es que mientras yo estaba en la regadera, ella se rascó y rompió su camiseta y se enredó en los hilos! (TRAVIESA Y DESOBEDIENTE)
Cuando yo salí, ¡no podía moverse! y para acabarla de amolar, se sentía culpable, porque ya sabe muy bien que no debe de rascarse allí.

Con mucho cariño y comprensión por su tentación, en la cual calló, la desenrede de sus ataduras y mientras tanto le decía porque no debería de hacer eso. No sentí enojo, ni desesperación con ella; la amo y solo quiero que este bien; lo mejor para ella. Cuando termine de hacerlo me hizo las fiestas mas lindas… corriendo en círculos y besando mi cara… ¡agradecida! ¡feliz! ¡La camiseta, ya no sirve! Pero mami tiene una buena colección y no hay de que preocuparse.

Siempre estoy aprendiendo de mi Padre en todo lo que me rodea o lo que me pasa; este día Papá me dio una buena lección a través de Chacha:

Salmos 139:7-12

¿A dónde me iré de tu espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
Si subiera a los cielos, allí estás tú;
y si en el seol hiciera mi estrado, allí tú estás.
Si tomara las alas del alba
y habitara en el extremo del mar,
10 aun allí me guiará tu mano
y me asirá tu diestra.
11 Si dijera: «Ciertamente las tinieblas me encubrirán»,
aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
12 Aun las tinieblas no encubren de ti,
y la noche resplandece como el día;
¡lo mismo te son las tinieblas que la luz!

Yo no puedo (y no quiero) esconderme de mi Dios. ¿Viste lo que dice el Salmo? Otra cosa que aprendí es cuanta paciencia me tiene mi Padre cuando caigo en alguna tentación. ¿Debo? ¡No! Pero si caigo el me comprende; me levanta y me ayuda a retomar su camino, su verdad.

1 Juan 2:1  Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo.

¿Te das cuenta? ¡Dios no pierde la paciencia contigo! ¡El te ama! Es como yo con Chacha; la vi allí atorada y no la podía dejar así… quiero que este bien, libre, feliz, sana. Este mal habito que ella se ha hecho no le ayuda; pero veo que no puede sin las camisetas; entonces las proveo para que ella este bien.

Después de este incidente, no se rascó, ni se le ocurrió hacerlo por unos días. Hasta le quite la camiseta esperando que ya no volviera a hacer. Pero después de dos días note que tenia colorado por allí; le pregunte si lo había hecho y lo admitió con mucha pena; entonces le puse la camiseta otra vez. No me sentí defraudada por ella o molesta con ella. ¡Al contrario! ¡La comprendo! Yo tampoco puedo dejar de pelarme el labio que se me reseca… ¿como regañarla? Entonces le pongo su camiseta; proveo lo que necesita para que no se lastime. LA AMO…

¡Mi Dios esta haciendo lo mismo conmigo! Me ha rodeado de favores y misericordias; ademas me ha suplido con las “camisetas” que necesito al diario para poder vivir en esta tierra mientras el viene por mi, o me recoja en su venida. Me da todo lo que El es, mas mis medicinas, mi familia, mis amigos, mi esposo que me cuida, y mi Chacha; ¡EL ME AMA! ¿Te das cuenta? Ahora te toca a ti recibir todo lo que necesitas de tu Padre.