"Evolucionando" zorros en perros.

Esto es lo que de alguna forma logró el genetista ruso Dmitri Belyaev. Durante la década de los 50 Belyaev  empezó a trabajar con seis zorros plateados (Vulvpes vulpes) seleccionados en una granja peletera. Selecciono a los zorros que mostraban los niveles de agresividad más bajos. Para ello introducía su mano con un guante dentro del habitáculo y observaba si el zorro le atacaba o por el contrario mostraba indiferencia o pasividad. Observo que tan solo el 1% de estos zorros no mostraban agresividad alguna, estos fueron los seleccionados.

Sometió a esta pequeña muestra a cruzamientos, descartando los descendientes que mostraban agresividad y continuando los cruzamientos con la descendencia menos agresiva.

Tras casi 20 años (unas diez generaciones) de continuos cruzamientos descartando a los agresivos, comprobó que en este punto, casi un 20% de los zorros no mostraban agresividad, frente al 1% inicial. Es más, su comportamiento se asemejaba fielmente al de los perros, en lugar de rehuir de la compañía humana como hacían sus antecesores estos buscaban la compañía del hombre, respondiendo a la llamada de este.

Pero eso no es todo, observaron que los zorros se parecían físicamente cada vez más a los perros, y es con los collies con los que mas similitudes guardaban.

Orejas flácidas, perdida del color original hacia uno mas blanquecino, longitud menor de la cola eran algunos de los cambios que las sucesivas generaciones iban experimentando.

¿Cómo sucede esto? Bueno, análisis posteriores demostraron que estos zorros poseen niveles inferiores de adrenalina, lo cual esta ligado con la agresividad y parece estar ligado por algún tipo de ruta molecular con la melanina (pigmentación).

También se comprobó que estas diferencias eran producidas por cambios genéticos, estos experimentos se llevaron a cabo gracias a transplantes de óvulos entre hembras agresivas y no agresivas.

No obstante, no hay que pensar que el zorro es el antepasado del perro, pues estudios moleculares parecen indicar que el antecesor es el lobo. Pero si muestran a las claras que en pocas generaciones se pueden observar cambios significativos. También y no menos importante muestra como la evolución puede tomar las mismas o parecidas soluciones en diferentes especies, pero eso es otra historia.

El experimento, todavía continua 60 años después.