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[Los Angeles, Estados Unidos] [Torturadores de animales se quedarán sin negocio. Las fábricas de mascotas producen cuatro millones de cachorros en total al año. Venden estas “mercaderías” a consumidores en tiendas de mascotas de apariencia acogedora que enmascaran el verdadero origen de los chuchos].

[Piper Hoffman] El ayuntamiento de Los Angeles está considerando una ordenanza que pondría freno a la industria de los criaderos de perros prohibiendo que las tiendas de mascotas vendan perros, gatos o conejos que no sean rescatados, según The Huffington Post. En la actualidad, más del “95 por ciento de los perros en tiendas de mascotas provienen de criaderos”. Prohibiendo su venta a las tiendas de mascotas dejaría a los grandes criaderos sin intermediarios con los que sanear sus operaciones y comercializar sus cachorros como animales sanos, felices y bien cuidados.
Los cerca de quince mil criaderos de perros en Estados Unidos son importantes operaciones que encierran a las hembras en pequeñas jaulas y las obligan a parir camada tras camada hasta que han perdido tanto calcio que se les caen los dientes y sus huesos se vuelven frágiles hasta el punto de romperse. Las madres y los cachorros viven entre sus propias heces, no les proveen ni de agua potable y ni de alimentos comestibles (a veces cubiertos de cucarachas) y apenas si reciben cuidados veterinarios. Abundan los chuchos enfermos y lesionados.
Posiblemente la peor acusación contra los criaderos de perros proviene de la Oficina [federal] del Inspector General (OIG, por sus siglas en inglés), que investigó a la agencia gubernamental encargada de la fiscalización de las leyes que regulan la industria de los criaderos de mascotas: la Ley de Bienestar Animal (AWA, por sus siglas en inglés). El informe de la OIG de mayo de 2010 critica en duros términos a la unidad de Cuidado Animal del Servicio de Inspección de Salud Animal y Vegetal (APHIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que fiscaliza estas operaciones, por incumplimiento de la ley, por hacer la vista gorda frente a las infracciones [de la ley] y por no proteger a los animales.
Entre las conclusiones de la OIG se encuentran:

-“Los inspectores de Cuidado Animal no informaron ni documentaron adecuadamente violaciones [de la ley] para respaldar acciones de implementación”.

-“El proceso de implementación del Cuidado Animal contra los operadores problemáticos fue poco efectivo”.

-“El APHIS sólo calculó penas mínimas”.

-“El APHIS manipuló las normativas para rebajar las penas de los violadores de la Ley de Bienestar Animal”.

El APHIS mismo aceptó estas conclusiones. Todos los responsables de proteger a los perros explotados por grandes criadores aceptaron la conclusión de que no estaban haciendo su trabajo.
La ordenanza propuesta en Los Angeles no sólo propinaría un golpe a la industria que podría implicar el cierre de algunos criaderos o la reducción de su número; también salvaría la vida de animales sin hogar que de otro modo serían sacrificados. “Los criaderos de perros de Estados Unidos producen unos cuatro millones de cachorros al año. Esta cifra es prácticamente igual a la cantidad de perros que son sacrificados en los refugios cada año cuando no son adoptados”, de acuerdo al Cuerpo de Rescate Animal (ARC, por sus siglas en inglés). Si medidas como esta que se está considerando en Los Angeles fueran aprobadas a nivel nacional, podría significar el fin de los criaderos de perros y el fin del sacrificio de los perros sin hogar.
La medida también se aplicará a los criaderos de gatos. Los maltratos en los grandes criaderos de gatos son tan graves como en los criaderos de perros. De acuerdo a Specialty Purebred Cat Rescue, “la mayor parte del pelaje de los gatos de criaderos ha desaparecido y sus cuerpos están infectados con tiña y otras enfermedades micóticas. También son comunes dolorosas dolencias dentales, ojos infectados, y garras que han crecido sin control hasta convertirse en almohadillas”.
Un editorial en Los Angeles Times define la medida propuesta como “drástica” y observa que aunque el diario “normalmente es reluctante a apoyar restricciones decretadas por el gobierno sobre lo que las empresas pueden vender o comprar”, en este caso “creemos que la ordenanza es justificada”.
La reluctante recomendación del diario de prohibir la venta de mininos y cachorros de criadero se deriva de las atroces condiciones y violaciones [de la ley] en estos negocios. Algunos de los descubrimientos más terribles de la OIG sobre los criaderos de perros fueron:

-Un perro que fue mordido por otro no recibió atención veterinaria durante al menos siete días, “lo que resultó en que la carne alrededor de la herida se pudrió hasta que se pudo ver el hueso”.

-Un perro con el cuerpo cubierto enteramente de garrapatas. “El perro parecía extremadamente fatigado y estresado y no se movía, ni siquiera cuando nos acercamos a él”. Once meses más tarde el caso estaba todavía “siendo investigado”.

-Algunos perros famélicos “habían recurrido al canibalismo”; la unidad de Cuidado Animal “no confiscó de inmediato a los perros sobrevivientes y como resultado de ello otros veintidós perros murieron antes de que se le revocara el permiso al criador”.

El Consejo Municipal votará la ordenanza, que será luego enviada al alcalde.
Entretanto, Lambriar, un importante intermediario que compraba cachorros en grandes criaderos y los vendía a tiendas de mascotas, ya paralizó sus operaciones. Quizá la marea está cambiando contra los criaderos de cachorros y mininos.
10 de agosto de 2012
9 de agosto de 2012
©care 2
cc traducción c. lísperguer