Mi mundo de gatos…

Son las 9.27 de la mañana, gracias a mi adorada mini-gata llevo dando vueltas desde las 7.00,  más las veces que me despierto de madrugada, así que resumiendo estoy dormida, bastante dormida y con un leve dolor de cabeza, que el sueño no ha conseguido eliminar.

Tener un gato me encanta, es mi primer gato, en casa siempre hemos sido más de perros, aunque hemos tenido de todo: tortugas, tórtolas, canarios, conejos, palomos, peces, gallos y creo  que no me dejo nada.

Nunca había pensado en tener un gato, siempre me habían atraído, pero tener una hermana con fobia a este animal, pues me dejaba muy claro que no podía ser.

Recuerdo que mi abuela, siempre tuvo gatos. Los recuerdo paseando entre sus piernas, subidos a su cama o sentados a la puerta de su casa, me encantaban y creo que yo salgo un poco a ella.

 

Hace cuatro meses, me encontré con un par de hermanos abandonados

 

-”Perdón por la interrupción, he tenido que sacar a mi gata del armario…” Prosigamos pues.

 

Como decía hace 4 meses y una semana, recogía a un par de hermanos que habían sido abandonados por la madre, se ve que era primeriza y no podía con tanto cachorro o algo paso.

Los pequeños contaban como mucho con 5 días de vida, orejas pegadas, ojos entre abiertos, barrigas hinchadas, el macho no estaba tan mal, pero la hembra estaba total desahuciada por los veterinarios.  Sin comer, sin beber, pasando frío y todo el día maullando en espera de su madre o en espera de alguien que los salvase, los pequeños habían estado muy desvalidos y a la intemperie.

Cuando llegue del trabajo, mi madre me contó que había dos pequeños abandonados, ella por sus problemas de dolores no podía llegar hasta ellos, que estaban en una antigua plaza de abasto abandonada y con una reja de por medio.  Con la ayuda de mi vecino saque a los dos y  me los lleve a casa.

Os podéis imaginar todo por lo que pase, noches en vela, vigilando 24 horas a los pequeños, encima trabajando, pasando malos ratos cuando no comían o no querían hacer sus necesidades, etc..

Mi vida desde ese día cambio y cambio para bien, tuve que enseñarles de todo,  a mamar en un biberón, a hacer sus necesidades con ayuda de un algodón húmedo,  les lavaba los ojos por las infecciones, les daba un aceite especial para el estreñimiento, etc

Reconozco que la peor parte me toco con la que hoy es mi gata, ella estaba como he dicho desahuciada, los veterinarios a los que la lleve me dijeron que se moriría. La pequeña tenia los ojos con infección, estaba raquítica, resfriada y tenía las vías respiratorias cogidas, por lo que la leche se le salía por la nariz.

Lo pase francamente mal con ella y todos los días le pedía, que se tenía que quedar conmigo, que debía ser fuerte. Con mucha paciencia y voluntad la saque poco a poco adelante, que no le faltara el calor era fundamental, así que siempre estaba rodeada de botellas de agua caliente y  yo misma le daba calor corporal, ademas ese contacto la ayudaba a estar más calmada.

Hoy por hoy, tengo una gata de 4 meses, activa, cabezona, inquieta, dormilona, juguetona, traviesa, cariñosa a su modo y cuando ella quiere, una gata que busca a su mama1 o a su mama 2 y si no nos ve… llora. Ahora mismo juega en la habitación con un juguete que yo misma le he hecho, la escucho protestar mientras juega. La miro y me devuelve la mirada , bajo la mano y viene a cogerla con suavidad, esta vez sabe que no es para jugar.

Lo pase muy mal con ellos, sufro mucho con los animales y el sentirme impotente por no poder hacer nada por ellos, pero no cambiaría estos meses de mi vida por nada, ni tampoco a ella.

Os presento a Suerte : )

 

 

Supongo que os preguntaréis que fue de su hermano, no? pues tuve la enorme suerte de encontrarle un hogar, ahora vive en Córdoba con su nueva mama y sé que esta feliz y bien cuidado.

Y colorin colorado, este cuento se ha acabado.

Gracias por leer hasta aquí ; )