¿ME REGALAS UN PERRITO?

¿Cuantas veces no habréis oído eso de “me regalas un perrito”? ¿o tal vez sois quien pregunta?
Si os habéis planteado compartir vuestras vidas con estos peludos de cuatro patas lo primero que tendréis que pensar es dónde lo vais a conseguir. Hay muchas opciones, podéis comprarlo a un criador, en una tienda, a un particular o adoptar de un refugio o protectora.
Comprarlo en una tienda no es muy recomendable ya que por norma general estos animales provienen de granjas y no suele ser fiable lo que te cuentan sobre el cachorro (no compréis aquí).
Si queréis un perro de raza y vais a un criador procurar encontrar a alguien que ya haya comprado alguno y os pueda guiar. Si os gusta algún criador en concreto preguntar por los padres del cachorro (si podéis verlos mejor) deben estar completamente sanos, libres de enfermedades congénitas y tener un buen carácter. Si este primer paso está superado ahora preguntarle cómo va a ser la vida del cachorro en el tiempo que esté con la madre. Lo ideal es que estuviesen en un entorno familiar, que puedan estar con gente, otros animales si hubiese etc. Todo esto, claro está, en un ambiente tranquilo (no metamos a la madre con los cachorros de dos semanas en la fiesta de cumpleaños de los niños, cada cosa a su tiempo) y que estén el tiempo que necesitan con la madre y los hermanos (los dos primeros meses) Todo esto es porque la socialización de los pequeños es fundamental y si podemos actuar desde que nacen (incluso antes) pues hagámoslo.
Pero muchas veces esto no es posible. Cuando adoptamos un perro de un refugio en la mayoría de ocasiones no vamos a conocer su historia, en este caso preguntaremos a los trabajadores y voluntarios del refugio y nos dejaremos aconsejar por ellos.
Una vez habéis decidido donde conseguir al perrete, inmediatamente después deberéis elegir al perro según vuestro estilo de vida, me refiero a que si eres un deportista al que le gustaría correr por la ciudad con su nuevo amigo, no elijas un bulldog (a no ser que quieras verlo azul), o por el contrario eres una persona tranquila que prefieres largas tardes en el sofá viendo una peli, no tengas un fox terrier. Cada raza tiene una función y a pesar de que actualmente la función de la mayoría de los perros es la compañía siguen manteniendo el temperamento para lo que se les seleccionó.
Si has decidido adoptar un perro de un refugio o protectora lo mejor será que preguntes a la gente que se encarga de él. Normalmente ellos te ayudarán a elegir a tu nuevo compañero para que no haya ningún tipo de problema. No te dejes llevar por la pena, algunos de esos perros han tenido una vida dura y les queda secuelas, si no vamos a ser capaces de poder hacer frente a esos traumas elijamos a otro al que hacer feliz.
Otra cosa a tener en cuenta es el sexo, ¿un macho o una hembra? Además del tema de la crianza (si viene de un refugio es obligatorio esterilizar) es importante plantearse está pregunta porque tienen comportamientos diferentes debido a las hormonas sexuales. En general los machos son más territoriales, además de lo molesto que puede resultar el marcaje. Las hembras pueden mostrarse agresivas durante la etapa reproductora y sólo marcan durante el celo. Esto no quiere decir que te encuentres con una hembra territorial siempre o un macho completamente sumiso, cada perro es único y tendremos que ir conociéndonos día a día.
Ahora bien, lo más importante, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y pensar si tenemos el tiempo suficiente y la economía adecuada (por desgracia el dinero aparece en casi todos los aspectos de nuestra vida, pero es así) para poder atender a nuestra mascota, porque si por nuestro trabajo tenemos que pasar mucho tiempo fuera y no podemos cuidarlo o nuestra economía no nos permitirá llevarlo al veterinario para vacunar, ni vosotros ni él estaréis bien.
Un último consejo, no esperéis a tener al perro ya en casa para acudir a un especialista (veterinario, educadores…) ellos son los que más ayuda os van a dar y los que os dirán qué hacer para que todo vaya lo mejor posible.
Bueno, si ya tenemos todo esto claro disfrutar con la compañía de vuestro nuevo amigo, os aseguro que no pasará un solo día sin que tengáis una historia que contar.