Criaderos de caballos: ¿negocio limpio o lavadero de negocios?

Por: Redacción Mundo Caballos

Durante décadas, los caballos han sido vistos como un símbolo de poder económico y excentricidad. Para nadie es un secreto la manutención de equinos, en condiciones aceptables, representa un gasto mensual muy alto. Entonces ¿por qué existen tantos criaderos en el país? o, mejor aún ¿dónde está el negocio?

La compra y venta de caballos es un área de negocio muy desarrollada en Colombia. Por: Redacción Mundo Caballos

Si se tiene en cuenta la alimentación, el cuidado, la pesebrera y el servicio de los adiestradores y montadores, el gasto generado por un caballo mensualmente ronda los seiscientos mil pesos, cifra que, en Colombia, corresponde a un salario mínimo mensual. Se requiere entonces contar con un excedente mensual bastante grande para mantener un criadero de decenas de caballares.

Sin embargo, no todo es gasto. Existen personas que manejan sus fincas como organizadas empresas, buscando rendimiento económico y auto sostenibilidad ¿Cómo lo logran? Las actividades realizadas por estos individuos son muchas; no obstante, es la compra y venta constante de semovientes lo que les permite mantenerse con vida en el negocio.

Así, un empresario del mundo equino compra caballos por un valor X, consciente de que con unos meses de trabajo logrará venderlo en un valor Y, o cambiarlo por un número mayor de animales. Estas operaciones hacen posible el mantenimiento de los criaderos y, si se realizan constantemente, generan importantes entradas para sus propietarios.

“El negocio es sencillo: se compran caballos con potencial, se trabajan con juicio durante unos meses y se venden por un valor mayor. De todas maneras, la ganancia depende mucho de las razas que se trabajen y de los clientes en los que uno se enfoque”, explica Manuel Londoño, reconocido adiestrador de caballos de alta escuela del país.

Los mejores caballos son utilizados como reproductores y las yeguas improductivas, como alojamiento de embriones.

Además, existen otras modalidades de negocio como son: la venta de saltos de reproductores (esperma de caballos destacados), o el alquiler de vientres. “La primera modalidad, si se cuenta con un campeón en el criadero, genera importantes ingresos para las fincas”, asegura Londoño.

Para ilustrar: con cada salto de un caballo se puede inseminar cinco yeguas; si se tiene en cuenta que la pajilla individual de un ejemplar fuera de concurso se vende por más de un millón y medio de pesos, y que un reproductor puede, en condiciones saludables, realizar tres saltos a la semana, el dinero generado mensualmente por el animal puede ascender a los noventa millones de pesos. Lo anterior en el mejor escenario, aunque los números en un escenario menos positivo también son interesantes.

Sin embargo, hay que reconocer que los criaderos no siempre son concebidos como empresas que deben generar entradas, sino, muy por el contrario, son utilizados como puntos de inversión que les permiten a millonarios colombianos justificar sus ingresos o su patrimonio.

El precio de los animales varía dependiendo de las razas y la utilidad que se les de. Por: Redacción Mundo Caballos

“Los caballos son una excelente forma de lavar dinero de negocios sucios. Muchas personas sólo tienen sus criaderos para justificar las gigantescas entradas de dinero que tienen sus cuentas”, asegura Gerardo González, que ha sido palafrenero toda su vida y ha trabajado para varios de los criaderos más grandes del país.

La razón por la que los equinos son utilizados para el lavado de activos no es otra que la dificultad que existe de calcular su valor real. Así pues, una persona puede comprar un caballar en un millón de pesos y asegurar que vale cien veces su valor real.

Esta subjetividad en el precio de los animales hace difícil el estudio de las cuentas de muchos narcotraficantes y corruptos del país y, peor aún, convierte el maravilloso mundo de los caballos en un negocio atractivo para los delincuentes.

Habrá entonces que revisar, con mayor detenimiento, las actividades de los criaderos y su funcionamiento, para poder juzgar objetivamente su finalidad. Seguramente, con gran tristeza, en varios casos,  nos encontraremos con modelos de negocio del segundo tipo.