Instintos asesinos

“Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente está en peligro de menospreciar también la vida humana.” Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz 1952.

Perro quemado

Nos vamos acostumbrando en Puerto Madryn a aceptar que tenemos vecinos y vecinas que se dedican y disfrutan maltratando animales. Gente que, por ejemplo, deja cebos con veneno para que los perros, gatos o infantes se mueran, claro…a este último grupo nunca le pasó. Otra sería la reacción de la comunidad (espero).

Hace poco más de un mes les tocó a las personas que viven en el barrio Quintas del Mirador ver como se morían los perros intoxicados con agro tóxicos fosforados.  Si, es cierto, son perros que salieron de su quinta y comieron el veneno afuera. ¿Y? …Esto no justifica la acción, los chicos también salen de las quintas.

La junta vecinal del barrio informó que no todas las veterinarias habían sido informadas de ese último “brote” de envenenamiento en la ciudad. También, y por legislación, los comercios que venden este tipo de productos deberían anotar a las personas que los compran a modo de llevar un registro.  Aquellos comercios que cumplían en registrar a los compradores de éstos productos, se cansaron de archivar planillas por que las autoridades municipales nunca pasaron a retirarlos.

En total envenenaron nueve perros, cuatro murieron. El tema de usar este tipo de venenos es grave ya que afecta a mamíferos y aves también. Hace efecto por ingestión y también por absorción cutánea especialmente si hay heridas. O sea que si un niño toca a su mascota envenenada se puede intoxicar por su baba (como les pasó a los perros que sobrevivieron).

Hace una semana, en las quintas, le prendieron fuego a un perro (ver foto). Lo salvó la veterinaria del barrio, Marina Wolansky  y la persona que lo encontró y lo llevó para que lo atendieran, el vecino Marcelo Gorla. Marina lo sigue curando tres veces por día junto al resto del equipo de la veterinaria “Peumayen”. Con paciencia infinita le curan sus heridas pensando seguramente quien puede ser capaz de hacerle eso a un animal.

Existen estudios que dicen que las personas que son violentas con los animales son violentas con otras personas de su entorno. Es más, todos los asesinos en serie (de seres humanos)  tienen antecedentes de violencia hacia los animales. Esto no quiere decir que si Ud. es violento con un gato, perro, pajarito, guanaco o algún otro animalejo vaya a ser un asesino en serie. Pero no habla para nada bien de Ud.  Es más…yo que Ud. me preocuparía. Es más, si Ud. tiene alguien cercano que es violento con los animales empezaría a preocuparme aún más.

La crueldad es “una respuesta emocional de indiferencia o la obtención de placer en el sufrimiento o dolor de otros, o la acción que innecesariamente causa tal sufrimiento; ha sido considerada un disturbio sicológico. La crueldad de los niños, que incluye a los animales, es un signo clínico relacionado a desórdenes antisociales y de conducta”. (…) “En las familias en las que hay violencia, ésta es más frecuentemente dirigida hacia los más débiles, lo que incluye ancianos, mujeres, niños y animales de compañía. El maltrato hacia los animales es tolerado por aquellos que lo observan; se minimizan sus causas y sus efectos, y los padres, maestros y comunidades que no dan importancia al abuso animal en realidad incuban una bomba de tiempo.” Nelly Glatt, psicoterapeuta

La crueldad hacia los animales comprende comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal. Pueden ir desde no brindarles los cuidados básicos hasta el asesinato.

Hace poco pude escuchar en una radio local como festejaban la matanza de guanaco. Los dueños de los campos patagónicos dicen que son plaga. Al fin y al cabo…, justificaban “a las gaviotas también se las va a matar porque son plaga”. En Santa Cruz ya declararon mediante resolución plaga al guanaco. Animal autóctono. (¡!) ¿Nos habrán declarado plaga los animales alguna vez a los seres humanos?

Recuerdo un cuento que me regalaron de chica, lo leí tantas veces que le gasté las hojas. Se llamaba “Cuentos del año 2100”, uno de ellos trataba sobre la revolución del mundo animal contra los humanos. Tema que ha dado vuelta en la literatura fantástica bastante en historias como “El planeta de los simios “o “Los viajes de Gulliver”.

Linda gente en la ciudad. Por suerte no son mayoría. Todavía.