fozzie bear y lars

[Dos perros rescatados. En algunos estados en Estados Unidos, existen redes que integran a refugios o caniles con familias de acogida (de adopción temporal, mientras se busca una familia adoptiva definitiva). La siguiente es una historia que encontramos en care2, y tradujimos.]

[Kirsten Stade] El ruidoso coro de ladridos, seguido por el resonante golpe de la puerta de mi antejardín abierta violentamente me dijo que Fozzie Bear, el perro que habíamos acogido temporalmente, se había vuelto a escapar. La experiencia nos decía que volvería, pero no sin haber recorrido el vecindario zumbando como un bólido y haber anunciado a los gatos de patio a medio kilómetro a la redonda que Fozzie Bear andaba de rumba.
Fozzie era el mestizo de pit bull y mastín y algo más que acogimos durante cerca de tres meses. Lo conocimos en una visita que hicimos al refugio, resueltos a rescatar y adoptar a una hembra de edad mediana, de tamaño mediano, tranquila y altamente adoptable. Pero Fozzie, un enorme adolescente, inquieto y de sólida contextura, poderosamente testarudo, era el perro que tenía que ser rescatado. Había fracasado en la evaluación de temperamento debido a su derroche de energía –la que, aunque era totalmente afable, era más de lo que quería la mayoría de los potenciales adoptadores- y estaba literalmente a horas de su muerte. Cuando Fozzie, o Bullet, como lo habían bautizado en el refugio, sacó la lengua para besarnos por entre los barrotes de su jaula en el corredor de la muerte y se puso de espalda para que le acariciáramos la barriga, supimos que teníamos que aceptar un ligero cambio de planes.
Habíamos esperado un procesamiento más rápido de este perro adoptable, porque sabíamos que la adopción sería muy difícil para nuestros dos perros viejos. No nos asombró que Fozzie no fuera tan fácil de colocar como habíamos esperado. En el área de Washington D.C., los refugios están llenos de grandes perros musculosos del tipo pit bull. Agreguemos a este combinado una razonable dosis de problemas de comportamiento y el hecho de que es un macho adolescente, y tendremos la receta para una adopción temporal de largo plazo.
Así que tres meses después de esa visita al refugio, todavía estaba Fozzie con nosotros cuando algo lo excitó tanto que se escapó del jardín. No dispuesta a esperar que aterrorizara a cualquier otro animal que le llamara la atención, lo seguí, y después de veinte minutos de tropezones en el bosque en la oscuridad en el vecindario donde vivo en los suburbios, alcancé a Fozzie en el patio de un vecino. Tumbado bocabajo en una alegre postura, sonriendo ampliamente con la lengua colgándole hasta el suelo, no estaba ni a un metro y medio de un enorme y flaco perro color hueso con un poderoso olor y que también estaba sonriendo y jadeando como loco. Sin saber de dónde era el perro, pensé que quizá me seguiría a casa, donde podría revisarlo mejor. Una vez que le puse la correa a Fozzie, obviamente, el perro blanco nos siguió e incluso entró a mi antejardín.
Una vez que pude mirarlo bien, me pareció que era un guapo, pero muy flaco y sucio pastor blanco. Era obvio que llevaba un tiempo en la calle, y apestaba poderosamente. Llevaba collar, pero sin identificación. El mordisco que me dio en el brazo, aunque no me causó dolor, me dejó en claro que con este perro tendría que usar métodos más sutiles.
Esa tarde me senté en el porche y le arrojé unos trocitos de perritos calientes mientras me miraba con recelo y cogía la comida. Al día siguiente, pude tocarlo y finalmente comprobar que no tenía identificación ni nada. Incluso pude acariciarle suavemente debajo de su barbilla. Y al día siguiente lo pude bañar, ponerle una correa y llevarlo al refugio para que vieran si tenía un microchip (no tenía). También lo bauticé como Lars.
Sean cuales sean las experiencias que hicieron que Lars fuera abandonado, o escapando de dueños que no pudieron responder a mis anuncios online de perros perdidos, lo habían convertido en un perro temeroso y receloso. Aunque llegaría pronto el momento en que se tumbaría de espalda y pondría feliz su cabeza en mi regazo, con el resto del mundo siguió siendo asustadizo. Adoraba a los otros perros: él y Fozzie pasaban todo el tiempo que podían retozando alegremente, luchando, corriendo y haciendo añicos mi patio, pero no se podía confiar en ellos cuando hubiera niños alrededor o en grupos grandes de personas. Como Fozzie, tenía una familia adoptiva potencial, pero el interés se disipó cuando se dieron cuenta del trabajo que había que hacer con Lars. Lars necesitaba un adoptador de inusual sensibilidad y experiencia, y por más que quisiera que fuera adoptado, no lo iba a entregar yo a una familia que lo dejara caer como le había ocurrido en el pasado.
Finalmente encontró un hogar para siempre que se apareció bajo la forma de una mujer que adoraba a los pastores blancos, tenía ya tres de ellos, y estaba dispuesta a agregarlo a la manada. Tenía un patio con una alta verja donde el perro corría con sus amiguitos, ahorrándole a Lars el estrés de los paseos con correa en la ciudad. Su mamá está completamente entregada a sus perros, y no le importa que Lars no sea el perro de buenos modales que espera todo el mundo.
¿Y Fozzie? Todavía está con nosotros. Dos años después de que determináramos darlo en adopción lo más pronto posible, el impulsivo y “no adoptable” cachorro de mestizo de pit bull es un miembro indispensable de nuestra familia. Nos regocija la yuxtaposición entre su asombroso físico de culturista olímpico y su aterciopelada boca y sensible naturaleza.
No ha vuelto a rescatar perros por su propia cuenta, aunque juega amablemente con los perros en adopción que traigo a casa, dándoles al mismo tiempo un gentil tutelaje para que se adapten a la vida con humanos. Todavía es impulsivo y “muy perro”, como dijo la persona del refugio que nos ayudó con el rescate, sino también el más amoroso e inteligente de los perros que he conocido.
Aunque ciertamente recuerdo el sentimiento de urgencia para encontrarle una familia a Fozzie y volver a mi estado de tranquilidad mental pre-Fozzie –y todavía tengo esos sentimientos algunos días-, estoy feliz de que lo hayamos rescatado, y de que él rescató a Lars. Esos son dos seres que tenían que seguir vivos en este planeta, y debido a un par de felices accidentes, están vivos y llevando alegría a sus familias.
6 de septiembre de 2012
22 de agosto de 2012
©care2
cc traducción c. lísperguer