Los caballos bailadores

Espectáculo popular en Yacopí, Cundinamarca

El mercado de la música ranchera en Colombia es amplio. Sin embargo, los exponentes de este género ocasionalmente llenan una plaza con sus fans, a menos que se trate de un espectáculo con caballos bailadores.

Por: Redacción Mundo Caballos

Los mariachis se acomodan en un extremo de la plaza de toros de Yacopí, Cundinamarca, esperando unos minutos para la aparición de Fernando Valente y Gabriel Arriaga, conocidos como las mejores voces rancheras del país, y sus caballos de alta escuela.

En el espectáculo se utilizan caballos andaluces, frisones, portugueses y criollos. Por: Redacción Mundo Caballos

El costo por presenciar el espectáculo es de cuatro mil u ocho mil pesos, dependiendo la ubicación que se quiera. La plaza está llena. El público espera en medio de histerias y silbidos mientras el animador expone a los patrocinadores del evento. Las pruebas de sonido e instrumentos finalizan y el animador toma aire:

“Y ahora lo que todos estábamos esperando, recibamos con un fuerte aplauso a las mejores voces rancheras de Colombia: Fernando Valente y Gabriel Arriaga, montando sus caballos bailadores”.

Del callejón oscuro de la plaza salen galopando los animales a toda velocidad. Las crines de los caballos, que bajan más allá de sus paletas, son sacudidas ferozmente en su entrada, como si en vez de galopar flotaran en medio de una tormenta de viento. La gente grita, aplaude, silba. Las luces de los dos únicos reflectores de la plaza persiguen a Valente y a Arriaga por el escenario, mientras sus caballos bailan al son del “Bandido de amores”.

Además del gusto por la ranchera, los asistentes al evento son amantes de los caballos. Por: Redacción Mundo Caballos

Los caballos se arrodillan, se echan, se paran en patas, hacen venias y trotan suspendidamente y en un mismo punto, como siguiendo el ritmo de la canción. Los cantantes dan vueltas al ruedo saludando al público, sin perder una nota ni cortar sus sostenidos. Una persona común apenas podría respirar mientras trota en un caballo.

Cantan tres canciones juntos y desaparecen por el callejón. De ahora en adelante será la guerra. Como en cada “mano a mano” que realizan, se turnarán para salir a la plaza y cantar sus mejores canciones, buscando el aplauso de la gente. Cada uno tiene sus fans, pero los caballos son amados por todo el público.

Rápidamente se cambia de canción y Arriaga sale en un potro diferente, mientras Valente espera su turno en la oscuridad de la entrada.

Este espectáculo no es nuevo. A mediados de los años 70, en México, cantantes como Antonio Aguilar Y Vicente Fernández empezaron a salir a sus conciertos montando caballos adiestrados. Dos décadas después, los intérpretes colombianos emprendieron la búsqueda de adiestradores y potrillos para incluirlos en sus shows, copiando a sus colegas mexicanos, según cuentan Valente y Arriaga.

Fernando Valente cantando en su caballo andaluz. Por: Redacción Mundo Caballos

Por su nobleza, inteligencia, elegancia y tamaño, las razas privilegiadas para este espectáculo son la andaluz, frisón y portugués. No obstante, Gabriel Arriaga, autor de la conocida canción “Aunque no sea mayo”, homenaje a las madres, asegura que los caballos colombianos, bien domados, dan iguales o mejores resultados.

Fernando Valente, por su parte, dice preferir a los caballos grandes. Tal vez esto se deba a su metro 55 de estatura,  pero, con todo y su talla, es un respetado empresario, fundador y propietario de negocios mexicanos en Bogotá como: Plaza México, Plaza de Fernando Valente, Plaza Garibaldi y el Rancho Garibaldi.

Otros cantantes, como Wilmer Ariza y los Hermanos Ariza Show, están incursionando en el este negocio, pero el capital necesario para montar un espectáculo similar es una gran barrera. Para ilustrar: un caballo andaluz, frisón, portugués o árabe, cuesta entre cincuenta y cien millones de pesos y su adiestramiento  ronda los ochocientos mil pesos mensuales; todo esto sin contar la manutención mensual del animal, que tiene un costo cercano a los seiscientos mil pesos.

Gabriel Arriaga cantando en su caballo frisón. Por: Redacción Mundo Caballos

Hoy, Fernando Valente cuenta con una cuadrilla de veintitrés caballos, entre andaluces, portugueses y frisones, mientras que Arriaga trabaja con doce. Por esta razón, y su reconocimiento como músicos, sus shows son muy cotizados y cuestan, dependiendo de la ubicación del municipio, entre dieciocho y treinta millones de pesos.

El espectáculo continúa con la aparición de Valente en otro caballo. El público aplaude sin cesar aún sin conocer las canciones interpretadas, como agradeciendo y exigiendo más piruetas de los animales. Las voces de Valente y Arriaga llenan el lugar, pero es poca la atención que se les presta. Los mariachis, que tocarán por más de dos horas sin detenerse, son aún más ignorados. Los caballos monopolizan la atención del público.

Dos grandes del espectáculo de ranchera a caballo se dieron cita en Yacopí. Por: Redacción Mundo Caballos

El espectáculo termina como empezó: Arriaga y Valente salen juntos a cantar el “Bandido de amores”. Los caballos, bañados en sudor, hacen su último esfuerzo para complacer al público. Después de la sesión de fotos podrán volver a sus pesebreras y descansar, antes de emprender el viaje hacía otro municipio. El público tomará fotografías que mantendrán vivo el momento hasta el año entrante cuando, por motivo de las ferias y fiestas, los artistas y sus montadores volverán.