Ratón anda algo confundido

Ratón y Simba están cada vez más grandes. Corren por toda la finca, cazan lagartos y fraternizan con otros gatos. Lo de los lagartos era algo que discutía con mi mujer. Ella afirmaba que solo comían croquetas de gato, que teniendo eso no iban a cazar cosas. Yo decía que flautas, que un gato es un gato y un lagarto es, primero, un juguete;uego, comida. Y se confirmó hace unos días cuando vi a Simba comerse un pequeño perenquén delante mío. Teniendo carne fresca, anda y que le den a las croquetas…

Yo nunca había tenido antes una pareja de gatos, y sigo asombrándome del lazo que se establece entre los dos hermanos. Siempre se les ve juntos. Simba, que es más espabilado, aprendió a saltar al patio delantero. Pero Ratón no se atreve todavía, así que hemos tenido que acabar por ponerle un peldaño – colocando una pequeña mesa de trabajo sobre la tapa del aljibe – para que pudiera bajar a jugar con su hermanito en lugar de quedarse lloriqueando en lo alto del muro.

Pero va más allá, la cosa. Debieron separarse de su madre demasiado pronto, y por eso iban al principio al rabo de Cleo (la siamesa que también adoptamos pero que desapareció). Lo intentan con Ico, pero los acercamientos terminan en serios bufidos de advertencia. Así que sin una figura materna sólida, Ratón ha recurrido a medidas desesperadas. Al descubrirlo conseguimos explicarnos por qué Simba aparecía algunos días todo lamido. Creíamos que era él mismo tratando de arrancarse los hierbajos y las semillas que se le pegan al explorar la zona, pero no. Esto es lo que ocurre en realidad…

No se rían, que ese es un vicio difícil de dejar. El que fuera el gato familiar durante más de quince años, Ramsés, no dejó de mamar de nuestro dedo meñique antes de irse a dormir hasta el último día.