The Total Religion III (EL GOLPE DE LA PEQUEÑA CHINA)

Cuando me llevé a fiftisent en brazos estaba tan cegado por el amor, tan atravesado por las flechas de una suerte de Cupido de ojos rasgados, que sencillamente estaba gilipollas y no me di cuenta de que la tienda se quedaba abierta y vacía. Vacía de dependientes, porque vacía de productos se quedó sólo media hora después. El pillaje en Usera es una práctica no ya común, sino generalizada. Por ejemplo: Si algún día sufrís un desmayo en un barrio cualquiera, 8 de cada 10 personas os ignorarán y las otras 2 os prestarán auxilio. Si os desmayáis en Usera y da la puta casualidad de que pasan por allí 10 personas, 4 de ellas os sujetarán por las extremidades, 2 os vaciarán los bolsillos, 2 os quitarán toda la ropa y otras 2 presenciarán la escena y aplaudirán al final.

Como decía, la tienda de mi nueva novia era un caramelo, comenzaron a robarla el Dioni y el resto de componentes de Camela, pero acabó uniéndose a la fiesta el 25% del barrio aproximadamente. Hasta que llegó el Waterparties de turno, Said Gazani A.K.A. “La gran esperanza moruna”, un boxeador marroquí nacionalizado español y afincado en la zona noble de Usera. Si algo detestaba Said era el robo, tanto que defendía con vehemencia que el castigo justo por robar era cortarle la mano al ladrón. Cuando llegó a la tienda y vio lo que estaba pasando se convirtió de pronto en algo que da mucho miedo a cualquiera que no sea un temerario: un árabe muscoloso y furioso. Como no llevaba una cimitarra encima, se lió a hostia limpia con todos los saqueadores, qué fueron cayendo al suelo noqueados en el primer asalto. Salió a la calle con los nudillos ensangrentados y descubrió a tres gitanos cagando y a otros tres cargando lo que habían hurtado en su furgoneta mientras tarareaban “cuando zarpa el amor“, casualmente la canción favorita de Said “¡Camela! ¡Qué bueno amigo!”. Así que al final fueron los únicos que salvaron el culo, cómo odio a los putos famosos. Dioni y Said se hicieron colegas y así conseguimos a nuestro musulmán. Esto fue lo que ocurrió en la primera reunión de los cuatro apóstoles de la superreligión, en mi puta casa:

JUDÍO: Hoy es un día fundamental en la historia de la humanidad, es el punto de inflexión para un mundo mejor, donde todos nos uniremos…

MUSULMÁN: ¿Tú eres judío?

JUDÍO: Sí, claro.

MUSULMÁN: ¡Pues te voy a joder vivo hijo de puta! ¡¡Mira lo que estáis haciendo al pueblo palestino, te voy a quitar las ganas de vivir!!

JUDÍO: ¡No, no! ¡Que no soy judío! Lo que pasa que aquí en el barrio no había y alguien tenía que hacerlo… Vamos a tener buen ambiente por favor.

CRISTIANO: ¿Y la chinorris ésta tan graciosa qué es?

JUDÍO: Es mi novia. Y es budista.

CRISTIANO: ¿Y cómo sabes que es eso? Si no habla nada chacho. A ver si va ser mongólica…

MUSULMÁN: A mí no me gustan los budistas ni tampoco las chinas.

CRISTIANO: Pues esta no te quita ojo.

BUDISTA se acercó a MUSULMÁN, le tocó el bíceps con una mano y con la otra señalo a JUDÍO con un claro gesto de: “Quiero que tú también tengas esto”. CRISTIANO se rió a mandíbula batiente.

CRISTIANO: ¡Te la va a levantar compadre!

MUSULMÁN: Me voy a comer dos kilos de pollo. Adiós.

JUDÍO: ¡Aún no hemos hablado de nada! ¡No te puedes ir!

MUSULMÁN: A mí un judío no me da órdenes.

MUSULMÁN se fue. CRISTIANO se quedó dormido. BUDISTA le siguió hasta la puerta y le miró marchar mientras suspiraba con aire melancólico. JUDÍO se sintió terriblemente acomplejado y decidió apuntarse al gimnasio.

No quise concretar otra reunión hasta no haber cogido el suficiente músculo como para al menos igualar a Said. Me apunté al mejor gimnasio del barrio, el Tonio’s y allí me pasaba 10 horas al día machacándome, pinchándome unos líquidos y comiéndome unas pastillas que me habían recetado el señor Tonio’s, que me dijo que también era médico. A los tres meses estaba hecho un mulo, como Said o más. Respecto a lo de usar el cerebro, no me daba tiempo y mi cerebro pareció menguar al mismo ritmo que mis testículos. Mis frases cada vez eran más cortas y generalmente no eran más que berridos y/o gruñidos. Un día, para hacer pesas, puse el Animals de Pink Floyd, que era mi grupo favorito… No entendía nada, era como si nunca hubiera escuchado esa música tan compleja. Y no me era indiferente, me disgustaba, me hacía tremendamente infeliz. Algo llamado espíritu de supervivencia me impulsó a la radio y sintonizar el 93.9, los 40 principales, desde donde (para mi goce) comenzó a brotar la mismísima B.S.O. del paraíso, como si la voz de Dios saliera por la boca de un delincuente portorriqueño y nos dijera a todos, perreo pa los nenes, perreo pa las nenas, palabra de Dios. Mi pequeña Fiftisent estaba tan encantada con mi evolución física que no le importaba en absoluto mi involución intelectual. Incluso me pareció que ella también disfrutaba con el reggaetón, cosa que de hecho comprobé poco después. Llegó la hora de nuestra siguiente reunión, esta vez elegí el Hiper Usera primigenio, allí podría enfrentarme a MUSULMÁN en terreno neutral, con lo que el supermercado de los supermercados, el orgullo de todo userero que se precie de serlo, en este caso iba a ser una especie de franja de Gaza. Como todo en mi repugnante vida, nada salió como lo había previsto. No contaba con que MUSULMÁN iba a seguir musculándose compulsivamente durante ese tiempo, con lo que no me dio para alcanzarle, aún seguía siendo el doble que yo. Y me pareció que BUDISTA también reparó en ello, más que nada por lo que hipersalivaba, la hija de la gran puta.

MUSULMÁN: ¿Te has puesto fuerte amigo? JAJAJA

JUDÍO: Pues sí mucho, a mí novia le encanta.

BUDISTA se levantó y fue a tocar el músculo mucho más hinchado de MUSULMÁN.

CRISTIANO: No tienes nada que hacer compadre

MUSULMÁN: Mira, no me gustan las chinas, pero como eres judío te la voy a quitar, como vosotros nos robasteis Palestina.

MUSULMÁN cogió en brazos a BUDISTA, que no se inmutó, CRISTIANO miró a JUDÍO para ver si hacía algo. JUDIO estaba paralizado por el miedo, pero justo cuando estaban a punto de salir por la salida sin compra, acertó a decir.

JUDIO: El robo es una de las cosas que más puede detestar un musulmán de verdad.

MUSULMÁN se frenó en seco y se dio la vuelta con mirada amenazante.

JUDÍO: Piénsalo bien, a lo mejor por robarme a mi novia no te llevas las 72 vírgenes que te esperan en el paraíso. ¿Te va a compensar?

MUSULMÁN dudó unos segundos, pero dejó a BUDISTA en el suelo y se dirigió a JUDÍO, que echó a correr por todo el Hiper Usera, aunque después de esquivar diversas señoras, carritos y reponedores, acabó con la cabeza hundida en la sección de congelados, mientras acertó a oir la voz de su amada BUDISTA diciéndole a MUSULMÁN un nuevo concepto que había aprendido “Dale papi que estoy suelta como gabete”. Se fueron y allí quedó insertado JUDÍO, como un producto más, para regocijo de un público ávido de experiencias que alterasen su puta rutina de mierda. CRISTIANO, ya otra vez el Dioni, fue a socorrer a JUDÍO,ya de nuevo YO, sacándome de allí y llevándome a casa. Estaba muy afectado, más que por el dolor físico por el dolor emocional que suponía la pérdida de mi pequeña Fiftisent y el fracaso de la superreligión. El Dioni se quedó conmigo y me prestó un hombro sobre el que llorar. Gracias al olor del Dioni, mezcla de laca, sudor fuerte y hachís, me fui abandonando a la relajación, después sobándome mazo deeply y finalmente soñando esto: Es de noche, y estoy a cuatro patas, justo en medio de una autopista de cuatro carriles,con muchísimos coches pasando a toda velocidad en ambas direcciones. No puedo moverme ni un milímetro porque me atropellarían en una milésima. Estoy muy asustado y pienso que puedo ser un perro al que han abandonado, aunque al mirarme los brazos y después el resto del cuerpo, compruebo que soy un hombre. Me aterroriza pensar que estoy atrapado, que nunca podré moverme para salir de allí. Sólo puedo pensar, así que pienso que ya que no puedo moverme se me haya concedido al menos la capacidad de mover las cosas. Lo intento y funciona, con un gran esfuerzo de concentración consigo cambiar la velocidad de los coches, descendiéndola paulatinamente hasta casi detenerlos. Esa velocidad ya me permitía salir de allí sin riesgo, y al pasar al lado de los coches, me fijo en que no son conducidos por personas, sino por perros, los perros son ellos y no yo,todos los conductores son perros malhumorados, desquiciados por el tráfico en una actitud típicamente humana. Uno de ellos, un chucho común más bien grandote se da cuenta de mi presencia y súbitamente aumenta su velocidad, sale del coche y se dirige a mí mientras agarra una pistola con su pata. Sin darme tiempo a reaccionar, me la pone en la sien y amenaza con apretar el gatillo apoyándose en gestos de tipo duro perruno. Lloro muchísimo y me hago pis. No quiero morir así, no quiero que me mate un perro antropomórfico. Y por suerte no aprieta el gatillo, pero me acerca sus fauces a la cara y me grita, en perfecto castellano “¿Sabes quién eres?” y yo “Creo que sí” y el perro me dice: “No, no lo sabes… eres Hitler” y acojonadísimo le digo: “Y una polla, ni de palo” y me dice: “ Mírate en mis ojos”. Y madre mía de mi vida, que sí que lo soy, que soy Hitler, qué chunguerío más grande. Y el can ahora me dice: “¿Conoces la expresión “perro judío”?, pues eso es lo que somos todos nosotros” Y entonces comienzan a salir todos los perros de todos los coches y se dirigen a mí, acosándome, me van a matar entre todos y entonces me despierto. Qué mal, aunque ya todo ha pasado. Bueno, no, la realidad siempre es peor: El Dioni no está, también me ha abandonado. Y no sólo eso, se había llevado todas mis pertenencias. También me dolía y me sangraba un poco el ano, pero de eso prefiero no hablar. En ese momento, para no sufrir demasiado, me centré en el significado del sueño y saqué unas cuantas conclusiones 1) Con los judíos mejor, pocas bromas. 2) Los perros… mejor que muchas personas. 3) La superreligión podría haber sido un fracaso, pero porque estaba mal concebida desde el principio, lo que había que hacer era darle todo el poder a los perros y rendirnos definitivamente. De hecho creo que su reinado ya ha comenzado: