HISTORIA – ANÍBAL

TRAVESÍA POR LOS ALPES Y ATAQUE AL IMPERIO ROMANO

Aníbal había jurado amor eterno a los romanos a los nueve años; luego, había sido aclamado generalísimo por su pueblo cartaginés y había puesto a prueba un potente y disciplinado ejército. Ahora, en la primavera del año 218 a.C., se ponía al frente de sus tropas con un solo objetivo: atacar y destruir a la poderosa Roma.

Roma estaba confiada. Dominaba todas las costas mediterráneas y menospreciaba la fuerza militar de Cartago. No obstante, hizo desembarcar unas cuantas legiones en su base de Marsella para cortar el paso a las tropas de Aníbal. Pero Aníbal no pensaba pasar por allí. Con un ejército y una manada de elefantes africanos que destacaban tanto por su exotismo como por el temor que eran capaces de provocar en el enemigo, Aníbal planeó abrirse camino hacia Roma a través de los Alpes. Tras grandes penalidades, lo consiguió; ello le costó perder 35000 hombres, 200 caballos y buen número de elefantes, victimas del frío y de la escasa alimentación. Tardaron 33 días en atravesar la imponente cadena montañosa.

Pero las bajas apenas habrían de influir en la campaña italiana de Aníbal. Venció sucesivamente a los romanos en las batallas de Tesino, Terbia, Trasimeno y la famosa de Cannas. No se decidió a atacar a la bien defendida Roma y quizá ellos le constó que su empresa fracasara. Prefirió esperar refuerzos de Cartago, que no llegaron por haber bloqueado los romanos todos los puertos.

Finalmente se vio obligado a volver a África, donde fue derrotado por Publio Cornelio Escipión en Zama. Pero el caudillo cartaginés había hecho tambalear peligrosamente a la orgullosa Roma.