¿Por qué no puede viajar mi perro en guagua/autobús?

¿Por qué no puede viajar mi perro en guagua?

Si es usted dueño de un perro en Las Palmas de Gran Canaria, puede que esté de enhorabuena por los parques para dichos animales que se están abriendo en la capital. El primero ya está operativo en el Parque Romano, el segundo se acaba de terminar junto al intercambiador, en Santa Catalina. Serán un total de 10 espacios para que los perros puedan jugar sueltos.

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Parque de la trasera del Ayuntamiento (Foto propia).

Pero si vive en uno de los barrios alejados del centro y no tiene coche, puede que su alegría no sea tanta ¿Por qué? Porque “Guaguas Municipales” prohíbe expresamente que las mascotas viajen en sus vehículos.  Si usted visita la página web de la empresa, en el apartado de normas podrá leer “No se permitirá el acceso al vehículo con animales, a no ser que se trate de perros-guía acompañando a invidentes.”[1]

¿A qué se debe esta prohibición? A la pregunta de una cuenta de Terapia Asistida con Animales[1] en las redes sociales, la empresa alega a través de su cuenta en twitter que se trata de normativa nacional, el Concejal del área, D. Ángel Sabroso también está de acuerdo en que aún falta concienciación por parte de los dueños de perros, pero ¿por qué no ayudar a cambiar ese espíritu en vez de asumir que hay poco civismo? En el término municipal de Las Palmas de Gran Canaria hay censados más de 56.000 perros[2] según el Colegio Oficial de Veterinarios de Las Palmas. ¿Por qué no facilitarles por una vez la existencia a ellos y a sus dueños?

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El Decreto 117/1995, de 11 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 8/1991, de 30 de abril, de Protección de los Animales y se desarrollan otros aspectos relacionados con los mismos, publicado en el Boletín Oficial de Canarias nº 62, de 19.5.1995[1], dice en su artículo 2 que los Ayuntamientos regularán, entre otras cosas, el “Acceso de animales a transportes públicos y lugares públicos”, de modo que es potestad del Ayuntamiento admitir o no que los perros puedan ir en guagua. Entonces ¿Cómo hacerlo? Hay una fórmula estupenda, pero antes hagamos un repaso de cómo lo organizan nuestros vecinos europeos[2].

En Berlín puede viajar con su perro en el metro, gratis si es pequeño y con tarifas reducidas si es grande. Incluso puede viajar con varios perros cada vez.[3]

En los ferrocarriles de Cataluña, la normativa indica que “Se pueden llevar animales domésticos gratuitamente, siempre que la ocupación de los trenes no obligue a modificar esta condición. Los perros deberán llevar bozal e ir sujetos con correa a partir del momento en que se acceda a las dependencias de FGC. Los animales pequeños deberán viajar dentro de cestos o jaulas y en ningún caso podrán ocupar un asiento. Los menores de 16 años no podrán llevar perros considerados potencialmente peligrosos por la ley.”[4]

En el servicio de guaguas y trenes de Estocolmo, su web explica lo siguiente: “Perros, gatos y otras mascotas pequeñas pueden viajar con usted sin cargo. Los animales deben ir atados o sentados en un bolso o jaula. Si los lleva atados, y por lo tanto no los mantiene en un bolso o jaula, sólo podrá tener con usted dos animales. Siempre debe estar atento y mantener en cuenta que podría haber problemas si ya hay otros animales en el autobús o tren. Debido a las alergias, hay partes de los autobuses y trenes en los que no podrá tener a su mascota. Si va en autobús, viaje en la parte trasera del autobús. En el metro y los trenes de cercanías, evite los coches que tienen una señal de prohibición. En los vagones de metro más recientes, lleve al peludo en la parte media.”[5]

Por último la organización que agrupa a los servicios de tren, tranvía, autobús y barcos de Ginebra (también el Vaud y las zonas vecinas de Francia), también admite mascotas: “los animales domésticos de compañía son admitidos en los vehículos del sistema de transporte, con las condiciones de que se pague un billete de tarifa reducida por aquellos que no vayan en transportín (los pequeños viajan gratis), que vayan con correa y que no ocupen un asiento.”[6]

De modo que ya que ve que no existe normativa nacional que se oponga, que al Ayuntamiento es soberano para regular el acceso de animales a las guaguas, y que en nuestro entorno hay varios ejemplos de civismo en el trato de la sociedad hacia los animales y sus dueños, de modo que ¿cómo podemos trasladar el sistema a nuestra ciudad? Existen varias posibilidades. Por un lado se podría permitir simplemente que la gente suba a la guagua llevando a su perro gratis, pagando una cantidad específica para animales (la mitad del billete ordinario), o pagando un billete más. No conviene hacer diferencias entre tamaños de perros porque siempre se generarían conflictos.

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Fotografía de  Luca Vanzella : http://www.flickr.com/photos/vanz/356013369/

La opción más segura y que redundará en la exigencia de educación de las mascotas por parte de sus dueños, haciendo mejor a nuestra sociedad, usándola el primer año a modo de prueba, es la siguiente. Se puede hacer un carnet específico para la mascota, expedido por Guaguas Municipales. ¿Qué sería necesario para ello? El dueño tendrá que aportar la cartilla de vacunación del animal, su documentación (con número de chip o tatuaje), documento acreditativo de que el seguro de responsabilidad civil (RC), está en vigor; así mismo tendrá que firmar una declaración en la que asegura tener a su perro educado y comprometerse a subsanar cualquier molestia o daño que pueda causar en la guagua y cumplir las normas de este nuevo servicio. Es decir, que si se hace pis o caca lo limpiará, y que no molestará a ningún pasajero. Como las palabras se las lleva el viento pero los documentos legales no, esto será lo que posibilite el siguiente mecanismo. Cada vez que nos subamos a la guagua con nuestro perro, deberemos entregar el carnet del animal al conductor, quien lo guardará hasta que nos bajemos. Si el perro causa alguna molestia, no se nos devolverá el carnet, sino que el conductor lo entregará al finalizar su turno en la central, donde se nos habrá anotado en una “lista negra”. Se pueden permitir tres llamadas de atención por mal comportamiento del animal o de su dueño, normalmente todo lo que hace el perro es culpa del dueño. A la tercera perdemos el carnet por un año entero.

Esta es una medida que obliga a la gente a esforzarse en educar a sus animales. Un perro bien enseñado se subirá a la guagua y se tumbará a los pies de su amo sin molestar a nadie. Como medida extra se puede indicar que sólo puede ir un perro a la vez en cada guagua, teniendo en cuenta la frecuencia de guaguas en la ciudad tampoco sería un grave trastorno. Al transcurrir el primer año desde la puesta en vigor de la medida, es más que probable que haya mejorado mucho la educación de las mascotas de la ciudad y se pueda empezar a permitir que suba más de un perro en cada guagua. Esta es una manera de obligar a la gente a tener al perro al día en vacunas, en seguros, en colocación del chip o tatuaje y, sobre todo, en educación. ¿No ganamos todos?



[1] @Chui_Chewacca