EL GATO EN LA CIUDAD I: El juego

Mucha gente cuando oye hablar del gato doméstico tiene en la cabeza la imagen de un gatito tumbado en el sofá, tumbado en la cama, tumbado al lado del radiador, tumbado en… Nos parece que el gato es un animal sedentario y vive feliz durmiendo a todas horas. Si que es cierto que disfrutan mucho tirados en el sofá mientras su dueño le acaricia cuando ve la tele. Sin embargo el gato es un cazador nato y cazar le encanta.

¿Y cómo satisfacer esas necesidades innatas?
Cuando vives en un pueblo en una casa baja o en una urbanización de chalets es fácil que nuestro compañero cubra esas necesidades por si solo. Hará escapadas nocturnas para vagabundear por las calles y campos de alrededor en busca de alguna presa (incluso nos traerá de vez en cuando una, que majos :D ). Pero ¿qué pasa cuando vivimos en un 3º en la ciudad? Esto se hace bastante difícil, no creo que podamos darle un juego de llaves para que se marche por las noches y pueda entrar a casa tranquilamente cuando vuelva (le diremos Micifuz no llegues muy tarde y no hagas ruido al entrar que despiertas a los niños.) En esta situación muchos gatos al no encontrar motivación en el piso pasan las horas muertas dormitando por los rincones. De acuerdo, a los gatos les gusta descansar largas horas, pero en este caso nuestro amigo se aburre como una ostra.
Es necesario para la salud física y mental del gato introducir juegos en su rutina diaria.

¿Cómo juego con mi gato?
Tengamos en cuenta sus instintos: ¡es un animal cazador! El gato acecha, persigue, atrapa y mata, pues hagamos juegos que fomenten estas pautas (excepto la de matar) aunque mucho cuidado en que no sean nuestras manos y tobillos su presa preferida.
Un juego divertido es atar un juguete a una goma y hacer que lo persiga hasta que lo atrape, conseguiremos que se lo pase bien, haga ejercicio y nuestras manos no sufrirán sus ataques. También podéis usar un brillo de luz o un puntero láser (yo prefiero el juguete por que así tiene algo físico que conseguirá atrapar, con el puntero no). Podemos lanzar pelotas de papel o de goma para que las persiga. Un buen juguete puede ser el plumero, se vuelven locos intentando morder las plumas (aunque para limpiar es un poco incómodo ;p).
Recordemos que los gatos acechan a sus presas, démosle un lugar para esconderse como una caja de cartón.
También podemos esconder su comida preferida en alguna caja con agujeros, tendrá que usar toda su astucia y habilidades gatunas para conseguirla.
Puede que alguien haya pensado en dejar un montón de juguetes a su alcance en todo momento y que el gato decida a qué jugar y cuándo. Al principio todo es novedad y la curiosidad hará que investigue todos los bártulos que le hemos proporcionado, pero pronto perderán interés, si están siempre a su alcance ya no es nuevo y se harán aburridos. Lo mejor es que saquemos la artillería pesada en momentos determinados y participemos en el juego, tendremos una mejor relación con nuestro bigotudo amigo. Aunque la caja de cartón y algún juguete atado al rascador puede ser un buen recurso cuando no estamos en casa.

Tengamos en cuenta que cada gato tiene sus preferencias, unos prefieren pelotas de papel, otros ratoncillos de juguete, algunos saltar, otros esconderse… a los míos, por ejemplo, les encanta el momento de hacer la cama y perseguir las sábanas, lo único que en lugar de tardar un minuto tardo cinco, pero merece la pena.
Os animo a que dediquéis un tiempo al juego y averigüéis cuál le gusta más. Pongamos nuestra imaginación a trabajar ¡nos lo pasaremos bien!

Corchea y Lola descansando en una caja

Lola intentando atrapar el plumero

Corchea cazando la bola del rascador